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  • Mayo/Agosto 2018Nº 20

Psicopatología

Fobia a las matemáticas

Rara vez, el miedo a los números y a la aritmética se debe a una deficiente habilidad para el cálculo. Algunas personas con aritmofobia poseen incluso una capacidad especial para esta asignatura «de talentosos».

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Dar la propina adecuada en un restaurante, comprobar el cambio en el supermercado o, sencillamente, sumar ocho y quince. Para algunas personas, este tipo de situaciones cotidianas suponen un estrés. Experimentan auténtico miedo ante todo lo relacionado con las matemáticas; incluso la simple idea de los números les provoca palpitaciones y sudoración. El cálculo en presencia de otros semejantes se les plantea especialmente difícil.

Las expectativas negativas y la inseguridad son características de la aritmofobia. Como consecuencia se desarrolla un patrón de evitación, según indica Mark H. Ashcraft, psicólogo cognitivo de la Universidad de Nevada. Los sujetos con miedo a las matemáticas esquivan las situaciones que demandan realizar cálculos. De este modo, prefieren que sea la pareja quien vaya a comprar o descartan cursar una carrera universitaria relacionada con las ciencias.

¿Por qué algunos individuos muestran reacciones tan extremas cuando se las tienen que ver con la inofensiva aritmética? Una razón podría hallarse en la imagen que los afectados elaboran del cálculo, explica Günter M. Ziegler, profesor de matemáticas en la Universidad Libre de Berlín. «Por lo general, las matemáticas se consideran una materia complicada. Pero el coqueteo de muchas personas con el lema "nunca he sido bueno en mates" tampoco ayuda.» Enunciados como este transmiten con facilidad el miedo paterno a los hijos.

Rose Vukovic, psicóloga de la Universidad de Nueva York que investiga la fobia aritmética (aritmofobia) en niños, constata esta tesis. «Socialmente se acepta que una persona diga de sí misma que es mala en matemáticas. Sin embargo, esa descripción no es válida cuando se trata de habilidades lectoras.» Incluso diversas cadenas de grandes almacenes en Estados Unidos venden camisetas que lucen lemas como I'm too pretty to do math («Soy demasiado guapa para dedicarme a las mates») o Allergic to algebra («Alérgico al álgebra»). Vukovic no ve con buenos ojos ese tipo de enunciados supuestamente graciosos: «Con ello, los niños reciben continuamente mensajes negativos sobre las matemáticas». Cuando tales esquemas de pensamiento se instauran, resulta difícil salir de ellos.

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