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  • Mayo/Agosto 2018Nº 20

Debate

La neurodidáctica a examen

Desde hace algunos años, los neurólogos se vienen introduciendo en el mundo de la pedagogía con la crítica manifiesta de muchos profesionales de las ciencias de la educación. ¿Qué puede y qué no puede aportar la neurociencia al aprendizaje?

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La neurociencia vendría a ser para el aprendizaje tan importante como la fisiología de los músculos y articulaciones para el deporte. Lo afirma Manfred Spitzer, psiquiatra de la Universidad de Ulm y prestigioso defensor de la neurodidáctica. Spitzer está convencido de que los profesores, cual entrenadores, deben mantener en forma el cerebro. El gimnasio donde trabajan se llama escuela. Pero, por desgracia, los docentes suelen tener escasos conocimientos del encéfalo a entrenar. Henning Scheich, del Instituto Leibnitz de Neurobiología en Magdeburgo, agrega que quien no entiende cómo funciona el cerebro «no tiene ni idea de qué método hay que utilizar para que los niños aprendan mejor». Para los neurodidactas, tal parece, los pedagogos necesitarían aumentar sus conocimientos neurobiológicos y así desempeñar mejor su tarea docente.

Los métodos didácticos de los pedagogos deberían buscar una mayor radicación en las ciencias naturales de lo mostrado hasta ahora. Spitzer y sus colaboradores no son los únicos en plantear esta exigencia. La Organización para la Colaboración Económica y el Desarrollo (OCED) considera que la neurociencia ha de prestar un importante servicio a la pedagogía; con ese fin, se apresta a promover la colaboración entre pedagogos y neurocientíficos.

Hace ya 20 años, Gehard Preiss, especialista en didáctica de las matemáticas, propugnaba una pedagogía de base neurológica y dio nombre a una nueva disciplina: la neurodidáctica. «Esta disciplina parte de la capacidad de aprendizaje de la especie humana e intenta encontrar las condiciones para que su desarrollo sea óptimo. La idea clave es la convicción de la existencia de una íntima relación entre la plasticidad del cerebro y la capacidad de aprendizaje. Los resultados de los estudios neurocientíficos permiten investigar dicha relación. La misión de la neurodidáctica sería orientar los conocimientos neurobiológicos hacia la didáctica y aplicarlos al proceso de educación y formación humanas.»

En definitiva, la idea que subyace bajo la neurodidáctica se resume en el postulado siguiente: los niños deben aprender «teniendo en cuenta su cerebro». Sin embargo, son muchos los pedagogos que adoptan una postura crítica frente a la «cerebrización» de su disciplina. En opinión de Nicole Becker, de la Universidad de Tubinga, «las neuronas no tienen voluntad». Las moléculas no pueden interesarse por nada, ni es el sistema límbico quien tiene miedo ante un examen». Sino el individuo.

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