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1 de Julio de 2010
Aprendizaje

El interés de memorizar

Datos que antaño guardábamos en la memoria se transfieren ahora a soportes electrónicos o informáticos, ya sean ordenadores, teléfonos móviles o GPS. No son despreciables las consecuencias potenciales de esta "desmemorización" del cerebro.

© istockphoto / Tatiana Belova

En síntesis

La memorización e interiorización de datos múltiples sobre nuestras ­vidas y conocimientos pueden compensar ciertos efectos nocivos, debidos, por ejemplo, al envejecimiento
o a ciertas enfermedades.

No existe una relación sistemática entre una enfermedad (o una lesión cerebral) y sus manifestaciones clínicas; ciertas personas presentan degeneración neuronal, pero siguen viviendo y razonando con corrección.

La práctica reiterada de actividades o de aprendizaje aumenta el volumen de la sustancia gris y, en algunos casos, de su densidad. Tal aumento, que se registra en regiones cerebrales precisas, es proporcional a la duración de la práctica de las actividades o de la maestría adquirida.

Es tan simple... Se acabó el aprender de memoria los números de teléfono, el móvil los almacena de inmediato; se acabaron los cálculos complejos que memorizar, las calculadoras dan el resultado en una fracción de segundo. Se acabaron las lecciones de historia que aprender y recitar; Wikipedia e Internet nos proporcionan esa información en un solo clic... Se acabó el despliegue incómodo de mapas en busca de las rutas más adecuadas: el GPS lo hace por nosotros.

Se confía cada vez más nuestra memoria a soportes diferentes y, cada vez menos, a nuestro cerebro. Las calculadoras, el GPS, el móvil e Internet son solo algunos de los ejemplos. Ahora, nuestras máquinas se encargan de todo aquello que las generaciones anteriores aprendían de memoria. ¿Cuáles serán las consecuencias de tales cambios?

Se advertía ya en el Fedro de Platón sobre el riesgo que conlleva semejante externalización de la memoria. Se presenta como un remedio —el Pharmakon— para el fallo de la memoria: «Pues este invento que exime a los hombres de utilizar su memoria dará lugar al olvido... Es desde fuera [...] y no desde dentro, gracias a ellos mismos que recordarán las cosas [...] Se creerán competentes [...] mientras que serán incompetentes».

La capacidad de utilizar los conocimientos y de combinarlos de formas múltiples para hacérnoslos inteligibles pasa por la apropiación de los datos. Es más, una parte importante del «trabajo» efectuado sobre esos conocimientos se realiza de manera no consciente (en particular, durante el sueño), como lo sugieren investigaciones sobre el fenómeno de comprensión repentina (capacidad intuitiva para descubrir de golpe la solución de determinados problemas). Este fenómeno se hallaría en el origen de numerosos descubrimientos científicos.

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