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1 de Enero de 2010
Memoria

La materia de los recuerdos: Circuitos neuronales y cascadas moleculares

¿Por qué algunas memorias resisten inamovibles el paso de los años mientras otras son frágiles y desaparecen en minutos? El autor aborda la naturaleza de las memorias, su substrato anatómico y los mecanismos que subyacen a su formación.

© Fotolia / Piotr Sikora

En síntesis

Los sucesos asociados a momentos de alta carga emocional se recuerdan de manera espontánea con particular intensidad; en cambio, memorizar otros datos requiere esfuerzo por nuestra parte.

A lo largo de los años, estudios en pacientes con lesión cerebral y en animales han permitido conocer las formas de aprendizaje y memoria en humanos.

Los mecanismos de plasticidad sináptica representan el sustrato celular para la formación de los distintos tipos de memoria.

"Puedo recordar todo lo que ocurrió aquel día como si fuera ayer", "Hace diez años y aún podría saborear aquella comida", "Jamás olvidaré dónde me encontraba en aquel momento". La mayoría de nosotros no podemos recordar qué cenamos hace unos días, pero quizá recordemos con detalle el menú de una fecha señalada --una boda, un cumpleaños, una cita-- ocurrida años atrás o la decoración del comedor donde tuvo lugar. ¿Por qué algunas memorias quedan grabadas en piedra y resisten inamovibles el paso de los años, mientras otras son frágiles y desaparecen en minutos?

Según un estudio, ya clásico, de Roger Brown y James Kulik publicado en 1977, 79 de 80 norteamericanos entrevistados recordaban vívidamente las circunstancias en las que se encontraban cuando escucharon que John F. Kennedy había sido asesinado 14 años antes. Muchos estudios posteriores han replicado tales resultados en otros eventos de singular importancia y explorado las características, la persistencia o la precisión de las memorias formadas en esas circunstancias, en inglés frecuentemente denominadas memorias "flashbulb" (fogonazo).

Lo cierto es que los sucesos asociados a momentos de alta carga emocional tienden a ser recordados de forma espontánea con particular intensidad. En otros casos, la formación de recuerdos persistentes no es inconsciente y requiere esfuerzo por nuestra parte. Su persistencia sólo se consigue mediante repetición. ¿Cuántas veces tuvimos que repasar la tabla periódica de los elementos o la lista de capitales europeas? En las siguientes páginas discutiremos acerca de la naturaleza de las memorias, su substrato anatómico y los mecanismos que subyacen a su formación e intentaremos contestar por qué algunas memorias nos acompañan toda nuestra vida, a veces a nuestro pesar, mientras otras desaparecen sin dejar huella.

 

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