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1 de Septiembre de 2012
Neurología

Pequeños reguladores de la memoria

Los microARN, unos diminutos reguladores génicos, desempeñan una función central en la conformación de la memoria. Su carencia puede originar enfermedades neuropsiquiátricas.

cortesía de gabriele siegel

En síntesis

Las células cerebrales contienen varios centenares de variantes de microARN. Algunas de dichas diminutas partículas controlan la producción de proteínas en las sinapsis, desempeñando así una importante función en el aprendizaje.

Una disminución o una producción defectuosa de esas biomoléculas interviene en la aparición del autismo o de la esquizofrenia.

Un mejor conocimiento de los microARN puede contribuir al hallazgo de medicamentos para tratar patologías neuropsiquiátricas.

En marzo de 2004, Daniel Tammet consiguió un nuevo récord europeo: escribir de memoria el número pi con 22.514 cifras después de la coma. Tammet es uno de los alrededor de 600savants (sapientes) que existen en el mundo, es decir, personas con capacidades extraordinarias y geniales, si bien estas se ciñen a un ámbito limitado. Su ejemplo muestra qué ocurre cuando el cerebro desarrolla todo su potencial sin limitación alguna.

Se cree que las estructuras que desempeñan una función decisiva en esta capacidad memorística son las sinapsis, conexiones especializadas que comunican unas neuronas con otras. En los años noventa del siglo xx, el neurobiólogo y premio Nobel Eric Kandel, de la Universidad Columbia de Nueva York, descubrió en el caracol marino Aplysia californica que el almacenamiento a largo plazo de nuevos estímulos llevaba consigo un crecimiento permanente y una neoformación de sinapsis. Ante un estímulo repetido, una sinapsis de ese tipo reacciona de forma diferente a como lo hace la primera vez, como si se «acordara». Se supone que ese proceso, la plasticidad sináptica, constituye en los animales superiores el mecanismo central de almacenamiento en la memoria.

Para que todo funcione, las sinapsis requieren un engranaje de diversas proteínas. En particular resultan importantes unas proteínas estructurales que proporcionan forma y estabilidad a las sinapsis en crecimiento, unas enzimas especiales y unas proteínas receptoras, las cuales refuerzan de manera duradera la transmisión de señales.

Por otra parte, no debe producirse ninguna alteración inoportuna en las conexiones. Con esa finalidad, las neuronas controlan de forma permanente la producción de una serie de proteínas en la sinapsis. Un fallo en dicho control puede ocasionar que estímulos nimios provoquen cambios rápidos y duraderos en las sinapsis de personas con rasgos geniales, como Daniel Tammet.

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