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1 de Mayo de 2014
Memoria y aprendizaje

Técnicas de estudio

Más de un siglo de investigación, miles de experimentos y múltiples modelos de aprendizaje. ¿Algún resultado? Los alumnos de hoy no aprenden mejor que los de antaño, pese a que deben asimilar más conocimientos. Sin embargo, existen ciertas reglas de oro que no deben olvidar.

MEIKE TEICHMANN

En síntesis

En el aprendizaje participan distintos sistemas de memoria que se subdividen, grosso modo, en conscientes e inconscientes.

Las pruebas de autoevaluación, el estudio fraccionado y las aclaraciones de tipo «¿por qué?» se encuentran entre las técnicas de aprendizaje más efectivas. Una de las menos útiles es la lectura repetitiva.

Si la adquisición de conocimiento se acompaña de sentimientos positivos, las posibilidades de su fijación en el cerebro aumentan.

Al inicio de la clase, la profesora se di rige hacia mí. «Merhaba, Steve bey. Nasılsiniz?» Tranquilo, enseguida lo tienes, me digo. «Merhaba! Çok iyiyim. Te ... teşe ... teşeküler!»* Su respuesta: «Çok iyi! Muy bien».

Aunque son mis primeros pinitos en el aprendizaje del turco, pienso que de joven se me daban mejor las lenguas extranjeras. Claro que por entonces mi cabeza trabajaba con mayor agilidad. ¿O solo lo imagino porque soy consciente de que ya no tengo veinte años y sé que el cerebro pierde flexibilidad a medida que pasa el tiempo?

Las convicciones sobre las propias capacidades mentales (metacogniciones) influyen en la manera en que nos autoevaluamos y juzgamos nuestro rendimiento, pero también pueden impedir que aprendamos con éxito. Thomas Hess, de la Universidad de Carolina del Norte en Raleigh, constató ese efecto en un grupo de personas mayores. Los experimentadores presentaron a los probandos diversas palabras relacionadas con la tercera edad: algunas de ellas transmitían un cierto sentido negativo (senil), otras reflejaban un significado positivo (sabio). En unas pruebas de memoria posteriores, los participantes que habían leído términos negativos puntuaron peor. Al parecer, la falta de autoconfianza reducía su capacidad de retención memorística.

En la moderna sociedad del conocimiento, la lluvia de informaciones es continua. Debemos adaptarnos a constantes avances técnicos, a métodos de trabajo novedosos y a formas de comunicación cambiantes. Ello supone una actualización ininterrumpida de los conocimientos a fin de aprender competencias nuevas y mantenernos al día. En épocas pasadas, el ciclo de aprendizaje podía darse por finalizado una vez se superaba la educación escolar y la etapa de formación profesional o superior. En cambio, el lema actual reza: «Estudia durante toda la vida». También ha cambiado la forma de emplearse en los estudios. Si antes se basaba sobre todo en procedimientos estables (memorizar la lección, por ejemplo), hoy por hoy los alumnos tienen mayor libertad para manejarse con los contenidos.

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