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1 de Septiembre de 2013
Cognición

Una memoria superior

Ciertas personas recuerdan al detalle casi cada día de su vida. La ciencia busca en su cerebro el secreto de tan asombrosa capacidad.

ISTOCKPHOTO: tortilla (KINEMERO), Bush (EDSTOCK), concorde (EDSTOCK), tanque (FRANK WRIGHT). FOTOLIA: sol (SANDRA CUNNINGHAM). GEHIRN UND GEIST: Composición.

En síntesis

Existen personas que poseen una memoria autobiográfica asombrosamente exacta.

A pesar de su extraordinaria capacidad, estos sujetos presentan una inteligencia media. Los recuerdos les avasallan de manera involuntaria.

Es probable que el origen de su memoria superior se encuentre en la intensidad de sus conexiones cerebrales.

Piense por un momento, ¿qué ha desayunado usted esta mañana? Seguramente no le suponga el más mínimo esfuerzo responder con acierto a la pregunta. Pero ¿podría decirnos que comió el 29 de septiembre de 2003, una vez despierto y duchado? Ciertas personas son capaces de satisfacer esa indiscreta curiosidad. A partir de un momento concreto de su infancia o juventud se muestran capaces de describir con pelos y señales cada instante de su vida, saben al dedillo en qué día de la semana cayó una fecha concreta del calendario, qué hicieron en esa jornada y las noticias que leyeron en el periódico de entonces.

La singularidad de la hipertimesia, o memoria autobiográfica superior, dificulta investigar el origen de dicha capacidad, ya que se conoce un número reducido de personas que dispongan de ella. Jill Price inició la historia del síndrome.

En el año 2000, esta mujer de Los Ángeles, que por entonces contaba 34 años, contactó en su búsqueda de ayuda por Internet con James ­McGaugh, de la Universidad de California en Irvine. Price remitió al investigador un correo electrónico en el que le narraba su insólita habilidad, la cual le permite conservar los primeros recuerdos de su más tierna infancia y almacenar en el cerebro cada día de su vida desde el 5 de febrero de 1980. Según explicaba, los recuerdos del pasado no le surgen cuando desea recordar conscientemente, sino que, literalmente, la avasallan cada vez que tropieza con una fecha. A primera vista, muchas personas soñarían con poseer un don semejante, mas a Price le resultaba una carga.

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