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1 de Enero de 2007
Neurología

El tálamo y la visión

Nuestra percepción visual consciente depende de un pequeño núcleo talámico de apenas seis milímetros de diámetro, el núcleo geniculado lateral, cuyos circuitos neuronales determinan la calidad e intensidad de las imágenes que percibimos.

MENTE Y CEREBRO; MODIFICADO A PARTIR DE ISTOCK / OLEGEVSEEV

En síntesis

El núcleo geniculado lateral constituye el centro visual del tálamo: recibe la información directamente desde la retina. Su estructura laminar permite una organización precisa de las conexiones neuronales.

Los contactos entre las neuronas retinianas y las del geniculado son fuertes pero escasos. La mayoría de los botones sinápticos excitadores en el geniculado se originan en el tronco cerebral y en la corteza visual.

Las conexiones desde la retina al ­geniculado permiten la transmisión de información visual y aumentar la diversidad de campos receptores. Las ­conexiones no retinianas podrían mejorar la resolución espacial de las imágenes procesadas por la retina.

El tálamo es una estructura neuronal del tamaño de una castaña que se halla en el centro del cerebro y constituye la vía de entrada para todos los estímulos sensoriales, con excepción del olfato. Consta de un conjunto de núcleos o grupos de neuronas, que pueden clasificarse, de acuerdo con su función, en sensoriales, motores y núcleos de asociación. Los últimos deben su nombre a su acción de asociar los diferentes sentidos entre sí y los sentidos con el movimiento.

De todo el tálamo, el núcleo que se conoce con mayor detalle es el que recibe información visual directamente desde el ojo. Este núcleo, denominado geniculado lateral por su forma de pliegue, tiene apenas 6 milímetros de diámetro, pero su tamaño guarda poca relación con su importancia. Bastarían dos lesiones del volumen de un guisante, centradas en los dos núcleos geniculados laterales, para eliminar de raíz nuestras experiencias visuales conscientes.

Durante años, la función del núcleo geniculado lateral ha servido de referencia en la investigación de otros núcleos talámicos sensoriales. Nos centraremos aquí en el estado del conocimiento sobre este importante centro visual del tálamo, que llamaré, en adelante, geniculado.

Neuronas retinianas y geniculadas
El núcleo geniculado se distingue fácilmente de cualquier otro núcleo talámico por su estructura laminar. Las láminas reflejan una organización extraordinariamente precisa de las conexiones entre las neuronas geniculadas y las provenientes de la retina del ojo; a estas segundas las llamaremos, por simplicidad, neuronas retinianas, pese a que, en su denominación técnica, se conocen por neuronas ganglionares de la retina.

Cada lámina del núcleo geniculado recibe conexiones retinianas de un solo ojo. Las láminas que reciben conexiones del ojo derecho y del izquierdo están intercaladas entre sí, como si fueran dos manos que entrecruzan los dedos para garantizar el mayor contacto posible. El número de láminas varía con la especie, pero la intercalación de láminas en función del ojo de origen viene a constituir un principio general de la escala evolutiva.

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