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1 de Noviembre de 2006
Percepción

La percepción del arte

Desde siempre la filosofía se esforzó por encontrar una teoría coherente de la sensibilidad estética. Los psicólogos comienzan ahora a indagar los secretos que constituyen el atractivo especial de una obra de arte.

El sol que se ve en la pintura Impresión, sol naciente (1872), de Paul Monet, desaparece en su versión en tonos de gris. El efecto no es casualidad, sino talento artístico, dicen los neurobiólogos. [DOMINIO PÚBLICO]

En síntesis

Según demuestran los test psicológicos y el análisis de las obras de arte, existen reglas estéticas que influyen en que consideremos bello un objeto artístico.

Por lo común, las personas preferimos la perspectiva espacial correcta y las formas que se repiten, características que podemos hallar en la naturaleza.

También se ha comprobado que nos gustan más las obras con cuyo estilo estamos familiarizados. Los colores que se utilizan también influyen.

En el Instituto de Psicología de la Universidad de Berna acometimos, tiempo atrás, un experimento simple: solicitábamos de los voluntarios que mirasen, durante medio minuto, el cuadro que ve usted a la derecha (figura 1) para que se lo grabaran en la memoria con exactitud. Se les requería luego que mirasen la obra que aparece en la página siguiente (2).

Si, tras volver una y otra vez la página, usted no encuentra ninguna diferencia, consuélese. Lo mismo aconteció en nuestro experimento a uno de cada cuatro participantes. No resulta fácil memorizar los detalles de una imagen. Incluso modificaciones notables pasan inadvertidas hasta que emparejamos las dos versiones. Este fenómeno, fruto de la limitada capacidad de nuestra atención, se conoce en psicología por ceguera al cambio.

Con todo, nos sorprendió que los propios expertos en arte, que conocían esta obra de Paul Klee, fueran incapaces de acertar con mayor frecuencia que los sujetos inexpertos sobre cuál de las dos variantes era el cuadro original y cuál una falsificación. ¿Acaso no existe ninguna medida objetiva del efecto estético de una obra? «¡A quien pueda decirme por qué es bello un cuadro, le pago una botella!», retaba el pintor y grabador francés Edgar Degas (1834-1917). Suele traerse a colación la anécdota siempre que se aborda la cuestión en torno a la posibilidad de justificar la belleza o el efecto estético de una obra de arte. De hecho, muchos artistas se muestran escépticos a este respecto.

¿Cuestión de gustos?
¿Es el arte pura cuestión de gustos? No parece. Tal como muestran los test psicológicos, hay reglas estéticas, cuyo cumplimiento conlleva juicios concordantes sobre la belleza de un objeto artístico. Además, la psicología de la percepción muestra, a través del análisis de las obras, que algunos artistas célebres utilizan a la perfección los «cánones de la belleza».

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