Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Enero de 2003
Neurobiología

El lenguaje de las neuronas

¿Cómo consiguen las neuronas transformar en impulsos eléctricos los estímulos que les llegan desde el exterior? Poco a poco vamos descifrando el lenguaje críptico del cerebro.

FOTOLIA / ANDREA DANTI

En síntesis

A finales del siglo xix se describió a las neuronas como componentes elementales del cerebro. No obstante, sigue sin saberse cómo los procesos biofísicos cerebrales se tornan en fenómenos psicológicos.

Según descubrieron los premio nóbel Hubel y Wiesel mediante su estudio en gatos del sistema visual, ciertas neuronas se activan a tenor de sus preferencias; también actúan en grupo.

Aunque resta descifrar el código de comunicación neuronal, se conoce que, vía axón, las células nerviosas transmiten impulsos eléctricos o potenciales de acción.

El cielo del crepúsculo, el canto de un pájaro o el aroma de una rosa nos parecen tan evidentes, que no solemos preguntarnos si tales percepciones se corresponden con la realidad. En sentido estricto, los sonidos, los colores, los sabores o los aromas se generan en nuestro cerebro. Los estímulos físicos procedentes del entorno -roces en nuestra piel, ondas sonoras, ondas electromagnéticas o moléculas aromáticas- llegan a nuestros órganos de los sentidos y a los receptores sensoriales distribuidos por el cuerpo. Se traducen en señales nerviosas. A ese proceso traductor se le denomina codificación.

En efecto, el flujo de ondas electromagnéticas lo convierte nuestro cerebro en la percepción de una flor azul. Pero lo que percibimos como una flor encierra bastante más información de la que sabemos distinguir. Carecemos de los receptores apropiados para captar muchos estímulos físicos. Además, en la codificación no se procesan todos los detalles, cuando no se pierden en el proceso de transmisión. No obstante todo ello, a partir de las informaciones que en condiciones normales le llegan el cerebro consigue construir una imagen útil del mundo que nos rodea. Y él mismo genera señales que, por regla general, tienen como resultado una conducta adecuada.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.