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1 de Mayo de 2008
Memoria

Memoria cartográfica

El descubrimiento de ciertas neuronas localizadoras, llamadas células reticulares, ha renovado la neurociencia.

GETTY IMAGES

En síntesis

Las ratas (y presumiblemente los humanos) poseen en el cerebro miles de células reticulares, que registran los movimientos del animal dentro de su entorno.

Cada célula reticular proyecta una celosía virtual triangulada a través de su entorno. Se excita cuando la rata está en cualquier vértice de triángulo.

Cada vez que la rata se mueve, anuncia su localización en múltiples retículas; las células reticulares registran así colectivamente la localización de la rata y su trayectoria.

Las células reticulares pueblan áreas corticales próximas al hipocampo, un centro de la memoria. Muchos investigadores creen que los datos espaciales de estas células permiten que el hipocampo construya el contexto necesario para formar y almacenar la memoria autobiográfica.

Lenny, el protagonista de "Memento", famosa película de suspense del año 2001, sufría una lesión cerebral que le impedía recordar sucesos durante más de un minuto. Este tipo de amnesia, de grado anterior o anterógrada, es conocida por los neurólogos. Quienes la padecen recuerdan episodios de su vida anteriores a la lesión, pero no pueden mantener memoria de ningún evento que haya ocurrido después. Para ellos, su historia personal acaba poco antes de iniciarse su trastorno.

Probablemente Lenny debía ese trastorno a una lesión del hipocampo, par de estructuras cerebrales de importancia crítica para la memoria. Tras décadas de investigación neurológica, parece claro que el hipocampo y la corteza cerebral que lo rodea no se limitan a ordenar en el tiempo los sucesos de nuestra vida. Además, junto con las células reticulares (grid ­cells), un conjunto de células recién descubiertas en la corteza cercana, guarda también registro de nuestros movimientos por el espacio. Y de este modo, suministra un vasto entorno de información que sirve de contexto para colocar los hechos acaecidos. De ahí surge un cuadro de importancia histórica, mucho más que una curiosidad atractiva.

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