Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Septiembre de 2009
Lenguaje

Mutismo selectivo

Durante tres años Mario, hoy con seis, no pronunció ni una sola palabra fuera de su familia. Un tratamiento le está ayudando ahora a superar su silencio.

valerie rosenburg

En síntesis

Los niños con mutismo selectivo son callados, solitarios y tranquilos. A menudo pasan inadvertidos, lo que también sucede con su trastorno.

Aunque se desconocen las causas del mutismo selectivo, se sabe que este trastorno es más frecuente en niños políglotas y con antecedentes familiares.

El tratamiento psicoterapéutico basado en la terapia conductual y la logopedia contribuye a superar la inhibición oral.

Anque Mario ha pasado la mitad de su aún corta vida yendo al mismo parvulario, nadie de allí ha oído su voz. En el momento del reportaje, a los seis años de edad, pronuncia por fin, mientras mira la cámara fotográfica y la tocaba, un: «Déjame... .¿Puedo apretar el botón?». A pesar de hacerlo en voz baja y con distancia de los demás, Mario habla con las dos personas extrañas.

¿Qué hay de extraordinario en ello? Este niño es diferente a los demás niños: desde los tres años permanece mudo en cuanto un desconocido cruza la puerta del aula; cuando desea una cosa, tira de la manga de alguien; para contestar a las preguntas que le hacen responde con un movimiento de cabeza para afirmar o negar. Si se siente atormentado, circunstancia que sucede con frecuencia, cierra los ojos como si se corriera una cortina interior.

Los terapeutas califican estos casos de mutismo selectivo. En determinadas circunstancias, los niños o jóvenes afectos no pronuncian ni una palabra a pesar de que en otras situaciones hablan sin problema: a diferencia de lo que ocurre en el mutismo total, conversan cuando se sienten seguros (si se encuentran solos con su madre, por ejemplo). Por otro lado, la mayoría de ellos ni siquiera ríen, lloran o gritan de dolor.

También Mario habla solo con unas cuantas personas elegidas: su madre, su padre, los abuelos, el vecino, una amiga de su madre y un niño mayor que él con el que disfruta jugando, ya que no se comporta de manera tan violenta como los demás. Las palabras que pronunció el día de la visita de las periodistas al centro supusieron un verdadero hito alcanzado tras unos meses de terapia conductual.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.