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1 de Julio de 2005
Neurociencia

Células gliales

Cada vez vamos conociendo mejor el importante papel que las células gliales desempeñan en el complejo entramado nervioso. Además de modular la función de las neuronas, decretan su supervivencia o muerte en determinadas circunstancias.

En síntesis

Las células de la neuroglía pueden controlar la superviviencia de las neuronas, pero también ejercen una función clave en las enfermedades neurológicas.

No todas las células de la glía son iguales. En razón de su morfología, localización y función se distinguen varios tipos, que a su vez se dividen en subtipos.

Averiguar los mecanismos celulares implicados en la activación de astrocitos y microglía resulta imprescindible para establecer estrategias contra la degeneración cerebral patológica.

El sistema nervioso consta de neuronas y células gliales o células de glía. Desde el punto de vista fisiológico, corresponden a las neuronas las funciones principales: integran, procesan y transmiten los impulsos nerviosos, que son la base de las sensaciones, el pensamiento y la memoria.

Pero no podemos ya hablar del sistema nervioso sin mencionar las células gliales. Cuantos intentos se han realizado de mantener neuronas aisladas en placas de cultivo han fracasado; las neuronas mueren a los pocos días de su instalación in vitro, a menos que se añada al medio de cultivo un extracto procedente de células gliales. Esa exigencia nos indica hasta qué punto importan esas células minúsculas. Se sabe que, en el cerebro, las células de glía pueden controlar la muerte o la supervivencia de las neuronas; además, cumplen una función clave en el desarrollo de diversas enfermedades neurológicas.

¿Qué son las células gliales? ¿Dónde se alojan? ¿Cuántas hay? ¿Cuál es su relación con las neuronas? ¿Qué función desempeñan en el sistema nervioso? ¿Dónde reside su poder de controlar que las neuronas maduren, se desarrollen y ejerzan su tarea? ¿En qué circunstancias pueden inducir la muerte de las neuronas? Estas y otras son las preguntas que a lo largo de los últimos 20 años algunos laboratorios han tratado de contestar, una vez reconocido que las células en cuestión no se limitaban a constituir elementos de relleno, con una función estructural de mera ocupación de los intersticios entre neuronas. A ese viejo planteamiento responde el nombre que recibieron a principios del siglo pasado, cuando se demostró su existencia: nerve glue, pegamento nervioso.

Desde diferentes aproximaciones experimentales nos vamos ahora percatando de que las células gliales desempeñan tareas cruciales: controlan el establecimiento de las sinapsis, es decir, de los contactos específicos neurona-neurona, a través de los cuales se propagan los impulsos nerviosos; intervienen en el metabolismo de neurotransmisores, moléculas liberadas por las neuronas en los contactos sinápticos; regulan los procesos inmunitarios en el tejido cerebral, e incluso determinan, mediante la producción y secreción de diferentes moléculas, el estado fisiológico de las neuronas.

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