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1 de Enero de 2006
Neurología

Oligodendrocitos y esclerosis múltiple

Los oligodendrocitos mielinizan los axones del sistema nervioso central. Con ello, aseguran la propagación rápida de las señales eléctricas. La pérdida de oligodendrocitos y de la mielina causa, entre otras patologías, la esclerosis múltiple.

CORTESÍA DE ALBERTO PEREZ SAMARTIN Y CARLOS MATUTE

En síntesis

Los oligodendrocitos aparecen en el sistema nervioso central una vez se han formado las neuronas. Una de sus funciones principales estriba en producir mielina.

Estas células de la glía pueden degenerar en enfermedades de naturaleza desmielinizante. El estrés oxidativo se apunta como uno de los motivos.

Muchas enfermedades neurodegenerativas, entre las que destaca la esclerosis múltiple, cursan una oxidación patológica de diversos elementos celulares.

Si atendemos a la etimología de la palabra, oligodendrocito significa «glía poco ramificada». El término fue introducido por Pío del Río Hortega, neurólogo español. Esas células con ramificaciones cortas y finas pueden presentarse en hileras paralelas a las fibras nerviosas (oligodendrocitos interfasciculares), asociadas a los somas neuronales (oligodendrocitos satélites) o asociadas a los vasos sanguíneos (oligodendrocitos perivasculares). Los oligodendrocitos interfasciculares se encargan de la mielinización de los axones del sistema nervioso central (SNC). Se desconoce la función que desempeñan los otros dos tipos.

Los oligodendrocitos aparecen tardíamente en el desarrollo, una vez formadas las neuronas y establecidos sus axones. Surgen a partir de precursores que migran por la sustancia blanca, desde las zonas germinales de los ventrículos y del canal central de la médula espinal. El número final de oligodendrocitos depende del número de precursores que han migrado, se han dividido y diferenciado, así como de la muerte celular programada de cada región.

A medida que se van diferenciando, los precursores de los oligodendrocitos generan procesos que se ramifican y tejen un complejo entramado, pierden la capacidad migratoria y proliferativa en favor de la capacidad mielinizante y expresan componentes específicos de la mielina. Se trata, esta última, de una estructura rica en lipoproteínas que envuelve gran parte de los axones del sistema nervioso. Su función principal consiste en facilitar la conducción eléctrica del impulso nervioso a lo largo del axón. La vaina de mielina es sintetizada por los oligodendrocitos del SNC, mientras que las células de Schwann fabrican la mielina que envuelve los axones del sistema nervioso periférico.

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