Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Noviembre de 2007
Neurociencia

Sinapsis tripartita

Durante decenios se supuso que la neuroglía desempeñaba una simple función de soporte de las neuronas. Nuevos hallazgos indican que las células de la glía intervienen de una manera activa en el procesamiento cerebral de la información.

«NEUROGLÍA DE LA CAPA DE LAS PIRÁMIDES Y ESTRATO RADIADO DEL ASTA DE AMMÓN. HOMBRE ADULTO AUTOPSIADO TRES HORAS DESPUÉS DE LA MUERTE. CLORURO DE ORO». SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL, 1899. IMAGEN ORIGINAL CONSERVADA EN EL INSTITUTO CAJAL, CSIC, MADRID.

En síntesis

Los astrocitos desempeñan una actividad importante en numerosos aspectos del desarrollo, el metabolismo y la patología del sistema nervioso.

La estrecha relación física entre neuronas y astrocitos favorece su interacción.

Los astrocitos no solo responden a la actividad neuronal, también pueden enviar señales de comunicación a las neuronas. En otras palabras, existe una comu­nicación entre neuronas y astrocitos.

La máquina más poderosa, capaz de cruzar océanos, ver más allá de Orión, viajar en el tiempo y comprender el universo —nuestro cerebro—, no es sino un conjunto exquisitamente organizado de células, cuya función consiste en comportarse como un procesador de la información que recibe del medio y de su propia actividad y en elaborar diferentes respuestas biológicas. Consta de dos grandes tipos de células: las neuronas y las células gliales o neuroglía.

Desde la primera descripción de las células gliales por Rudolf Virchow en 1846, la función original atribuida a la neuroglía fue la de ser el aglutinante (el significado en griego de glía) del sistema nervioso (SN). La investigación posterior subdividió las células gliales en varios grupos: oligodendrocitos y células de Schwann (responsables de la formación de la vaina de mielina que envuelve los axones neuronales en el sistema nervioso central y periférico, respectivamente), microglía (con funciones fagocíticas implicadas en procesos inflamatorios) y astrocitos, el subtipo glial más abundante en el SNC. Sobre los astrocitos centraremos nuestra exposición.

Desde los estudios iniciales, las neuronas se consideraron los elementos celulares responsables de la elaboración y transmisión de información. A ello contribuyó la aceptación de que la actividad nerviosa tenía un sustrato eléctrico y que las neuronas eran células eléctricamente excitables. A la neuroglía se le reservaba la misión única de soporte trófico y estructural de las neuronas.

Frente a la teoría del relleno de la función glial, imperante a finales del siglo XIX, Santiago Ramón y Cajal contrapuso en 1899 la teoría del aislamiento, que concedía un papel activo a los astrocitos en la fisiología neuronal [véase «El ayer y hoy de los astrocitos», por A. Araque y M. Navarrete, en este mismo número].

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.