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1 de Septiembre de 2011
Neuropsicología

El rompecabezas de la personalidad

Los secretos del carácter se consideraban hasta ahora terreno natural de los psicólogos. Sin embargo, cada vez más los neurofisiólogos localizan las particularidades individuales impresas en el encéfalo. ¿Qué relación existe entre la personalidad y el cerebro?

GEHIRN & GEIST / VOLKER STRAETER, BDM DESIGN

En síntesis

Los rasgos de la personalidad (ansiedad, impulsividad e inteligencia, entre otros) pueden atribuirse, en parte, a peculiaridades del cerebro.

Los rasgos individuales se hallan en la anatomía y la actividad cerebral, así como en la carga genética.

Las características de la personalidad surgen de la interacción entre los genes, el cerebro y el ambiente.

En las últimas décadas se han ampliado de forma notable los conocimientos acerca de la forma de trabajar del cerebro, tanto en lo que compete a la función de las neuronas como a un nivel superior, es decir, en lo referente a tareas psíquicas concretas de las áreas cerebrales: desde el lenguaje, pasando por la memoria, hasta las emociones.

Entrados en materia, los neurocientíficos intentan entender, en primer lugar, cómo el cerebro lleva a cabo de una forma genérica las capacidades mentales; investigan procesos universales que, en principio, son similares para todos y cada uno los seres humanos. Por otro lado, la experiencia cotidiana nos demuestra que las personas se diferencian de manera considerable entre sí: una destaca por su habilidad en el lenguaje, otra por sus capacidades en cálculo o lógica; una se asusta con facilidad, mientras que otra sorprende por su fuerte carácter impulsivo.

Las preferencias y los rasgos de personalidad más o menos estables constituyen el fundamento de la individualidad. En los límites extremos de su expresión se encuentran a menudo desordenes psíquicos, como es el caso de los trastornos de ansiedad. Los psicólogos de la personalidad han desarrollado múltiples instrumentos para clasificar y describir las diferencias individuales en relación a la experiencia y la conducta. Entre ellos destacan los cuestionarios estandarizados. Estos permiten determinar de forma empírica las facetas de la personalidad, como las cinco dimensiones derivadas del cuestionario Big five (véase el recuadro «El modelo de los cinco factores de la personalidad»). Sin embargo, el conocimiento de las bases biológicas de la personalidad todavía es escaso.

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