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1 de Mayo de 2007
Psicología social

Psicología de la cooperación

Acarrear una caja entre dos, remar acompasadamente o bailar un tango... para que todas estas actividades resulten, las personas tienen que coordinarse entre sí con una rapidez de segundos. ¿Por qué actuamos y pensamos conjuntamente?

GEHIRN UND GEIST / UTE KNEISEL

En síntesis

La cooperación no es un fenómeno impuesto; es algo que no podemos dejar de hacer.

Estamos programados para la atención compartida, la cual nos posibilita predecir qué hará nuestro interlocutor.

Existe una estrecha relación entre la percepción del comportamiento ajeno y la planificación y control de la propia acción.

María Nieves y Juan Carlos Copes comparten una pasión: el tango argentino. Desde hace 40 años forman una de las parejas más internacionales. Para abarcar la gama completa de aspectos de este baile, tal y como consigue hacer con María, necesitaría contar con cuatro parejas distintas, afirmó Juan Carlos en cierta ocasión. ¿Cómo logran tan precisa coordinación mutua? ¿Por qué la armonía fluye en ellos de una manera impensable en el resto?

Quienquiera que se haya lanzado a la pista, conoce bien cuánto cuesta concordar el movimiento propio con el ajeno. No sólo hay que ajustar pasos, sino que cuando uno avanza, el otro debe retroceder en la misma medida. Y de manera simultánea.

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