«Somos los lugares que habitamos»

El contacto con entornos naturales beneficia la capacidad de atención y contribuye a afrontar mejor las situaciones estresantes. El psicólogo José Antonio Corraliza explica cómo la psicología ambiental analiza los efectos de la naturaleza en la psique.

José Antonio Corraliza. Nació en Orellana de la Sierra (Badajoz) en 1957. Es ­catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Imparte clases como profesor de psicología ambiental, psicología social y de percepción ambiental en la UAM. Es autor de una ­cincuentena de artículos y diez libros.

¿Qué beneficios aporta para la psique vivir en un entorno verde?

La naturaleza es un referente importante para el bienestar humano. Diversas investigaciones ya han demostrado sus efectos positivos para la psique de las personas. Como las investigaciones de Janet Frey Talbot y Stephen Kaplan, por entonces en la Universidad de Michigan, basadas en estancias de supervivencia en la naturaleza con la participación de ejecutivos. El seguimiento de los participantes mostró que las personas se acoplaban a los ritmos de la naturaleza. La adaptación resulta fácil porque los ritmos naturales ya están en nuestro cerebro (ritmos circadianos).

¿Por qué la naturaleza ejerce ese poder en las personas?

La explicación es evolucionista. Los humanos hemos vivido las experiencias de supervivencia en la naturaleza. De hecho, vivimos en ciudades desde ayer. En biofilia se habla de dos dimensiones. Por un lado, los escenarios de agua (hidrofilia) y por otro, los de vegetación (fitofilia). Agua y vegetación resultan cruciales para la supervivencia. Así, la desertización puede causar efectos traumáticos en las personas. Me preocupa la actual degradación de los paisajes.

¿Cuáles son los beneficios de vivir en el campo?

Uno de ellos es que nos resulta más fácil recuperarnos de las experiencias estresantes. Aunque el estrés es una reacción normal ante situaciones amenazantes, se convierte en un peligro si perdura en el tiempo. Se ha visto que existe una correlación lineal y directa entre vivir en la naturaleza y la capacidad de afrontar una situación estresante. La naturaleza no anula el estrés, sino que contribuye a que no sea duradero. Un niño que pierde a su abuelo o que vive el divorcio de sus padres presenta una mayor capacidad para afrontar la situación si se encuentra en un entorno natural. Se trata de un efecto moderador, porque la naturaleza actúa como una defensa psicológica.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.