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1 de Noviembre de 2011
Psicología

La psicoterapia a distancia, más consolidada

El tratamiento en línea muestra sus ventajas en el terreno de la salud mental.

La terapia en línea permite la atención inmediata y en la ­propia casa del paciente. [Getty Images / selimaksan / iStock]

En síntesis

La psicoterapia por correo electrónico, vídeo, chat o telefonía móvil puede ofrecer un tratamiento eficaz para los trastornos emocionales, cognitivos o de conducta.

Incluso mensajes terapéuticos breves enviados por teléfono móvil pueden ayudar en el tratamiento de trastornos alimentarios, alcoholismo, tabaquismo y ansiedad, entre otros.

El número de recursos electrónicos para la atención de la salud mental crece con rapidez.

Gabriela (nombre ficticio) es asesora de inversiones. Tiene 42 años. Lleva más de uno recibiendo tratamiento psicológico a través del chat de su ordenador. Su última ruptura sentimental la hundió en una fuerte depresión; necesitaba contar con un oído atento, coherente y objetivo. Años atrás, a causa de la pérdida de un hijo, experimentó con la psicoterapia presencial clásica, a su entender, sobrevalorada. En cambio, el tratamiento a partir de conversaciones electrónicas le permite repasar y revivir la secuencia de comunicaciones y los momentos terapéuticos. En negro sobre blanco puede apreciar su mejoría.

Linda (nombre también ficticio), de 57 años y divorciada, utiliza desde hace más de dos años el tratamiento psicológico vía chat. Cada semana realiza una sesión electrónica, cuyo precio le supone menos de la mitad que el coste de la asistencia presencial. «Además, no perdemos el tiempo en cháchara banal; vamos directamente al grano», comenta. Su terapeuta la ha ayudado a salir de una debilitante depresión que se inició cuando Linda intentaba consolar a una amiga apenada. Nunca ha visto a su terapeuta. De hecho, ni siquiera conoce su voz.

Ante la pregunta del factor distancia característico en las conversaciones terapéuticas de esta índole, ambas pacientes sostienen puntos de vista similares, a la par que un tanto curiosos. «¿Qué distancia? El terapeuta me consulta en mi propia casa. Nuestra interacción es inmediata. He compartido con él cosas que jamás habría compartido con nadie», responde Gabriela. También explica que en las sesiones presenciales, «cara a cara», censuraba sus palabras para evitar reacciones faciales negativas del terapeuta. La terapia por chat le ha permitido ser «completamente sincera».

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