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1 de Julio de 2011
Psicología

La realidad virtual en psicoterapia

La psicología ha encontrado en la realidad virtual una herramienta eficiente para tratar psicopatologías. El equipo de investigación que dirige José Gutiérrez Maldonado desarrolla aplicaciones en este terreno.

Los ejercicios a través de videojuegos atraen más la atención de los niños con déficit de atención o hiperactividad, por lo que ­practican durante más tiempo. Ello contribuye a su tratamiento.

El tratamiento con realidad virtual aprovecha la ilusión de presencia y la interacción para tratar a pacientes con trastornos psíquicos diversos, entre ellos, fobias, psicopatologías alimentarias, ansiedades, déficits de atención, adicciones e incluso el dolor crónico. Aunque las experiencias llevadas a cabo hasta ahora muestran la eficacia del método, su uso en clínica resulta todavía escaso. Aun así, según los expertos, falta poco para el cambio.

¿Qué aparatos suelen utilizarse en la terapia con realidad virtual?
Existen diferentes tipos de dispositivos, todos con sus ventajas y desventajas. El casco virtual es el aparato que la gente asocia habitualmente con la realidad virtual. Presenta la ventaja de que, si posee un buen ángulo visual, resulta muy inmersivo. No obstante, existe un problema: todavía resultan poco ergonómicos para las aplicaciones de tratamiento. La exposición en cada sesión no es inferior a los 50 o 60 minutos, cuando, por lo general, las molestias por llevar el casco aparecen a los 15 minutos. Ello hace que se pierda una propiedad esencial para el tratamiento: la sensación de presencia, es decir, de encontrarse dentro del entorno virtual.

Cómo puede solucionarse?
Cada vez más, se utilizan sistemas de pro­yección que no requieren la colocación de ningún aparato en la cabeza. Constan de una pantalla grande o con forma curva que ocupa la mayor parte de la visión periférica del individuo. Puede resultar tan inmersiva como un casco de realidad virtual.

Y las imágenes se proyectan en 3D
Eí, para incrementar la sensación de presencia se juega con la ilusión de profundidad. Es la misma sensación que se tiene cuando se va al cine a ver una película en 3D. Con técnicas de estereoscopía puede conseguirse la ilusión de que determinados objetos se encuentran detrás de la pantalla, y otros, delante. De hecho, la pantalla desaparece; el sujeto siente que forma parte del espacio virtual.

 

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