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1 de Enero de 2017
Medicina

Los caminos hacia la curación de la diabetes

La inmunoterapia y la terapia celular podrían abrir una nueva etapa en el tratamiento de la diabetes de tipo 1, la variante autoinmunitaria de la enfermedad.

Getty Images / Syldavia / iStock

En síntesis

La diabetes mellitus de tipo 1 es una enfermedad autoinmunitaria en la que existe una destrucción progresiva y silenciosa de las células β, las productoras de insulina. Suele manifestarse a temprana edad, cuando la masa de células β cae por debajo de unos niveles que no permiten controlar la concentración de glucosa en sangre.

Las estrategias terapéuticas que se están investigando persiguen o bien detener el ataque inmunitario frente a las células β sin sacrificar la respuesta defensiva del paciente (inmunoterapia), o bien generar nuevas células β a partir de las aún existentes o de otras fuentes (terapias celulares).

Por tratarse de una enfermedad compleja, su curación tal vez se halle en la combinación de la inmunoterapia y la terapia celular. Además, es posible que no exista una única pauta terapéutica que resulte igual de útil para todos los pacientes.

La diabetes mellitus constituye una de las mayores emergencias sanitarias del siglo XXI. Además de afectar a una parte notable de la población, su incidencia crece anualmente. Según los datos de la Federación Internacional de Diabetes, el número de personas con diabetes en el mundo en 2015 era de unos 415 millones (el 8,8 por ciento de la población). Debido a que se trata de una enfermedad compleja y de por vida, su tratamiento y complicaciones suponen el 12 por ciento del gasto sanitario global.

La enfermedad, que no es transmisible, aparece cuando el cuerpo no produce suficiente insulina o no la puede usar correctamente, lo que origina un aumento de los niveles de glucosa circulante en sangre (hiperglucemia). Existen varios tipos de diabetes mellitus (DM), de los cuales las más frecuentes son la de tipo 1 (DM1, en la que se produce una destrucción de las células del páncreas productoras de insulina), la de tipo 2 (DM2, en la que el páncreas no produce suficiente insulina o las células del organismo no responden a ella) y la gestacional (que aparece durante el embarazo). La DM1 es menos común que la DM2; se estima que afecta a entre el 7 y el 12 por ciento de los diabéticos y su incidencia global aumenta un 3 por ciento anualmente.

Desde el momento en que se diagnostica, el único tratamiento posible para la diabetes es en la actualidad la administración de insulina. Los enfermos la necesitan para el resto de la vida, y sin ella morirían. Este hecho básico no ha cambiado desde los años veinte del siglo pasado, hace ya casi cien años. Una vez diagnosticados, los pacientes tienen que iniciar un plan de autocuidado, guiado por los profesionales de la salud, que incluye la administración pautada de insulina, el control de la glucemia (de cuatro a seis veces al día), vigilancia de la dieta, actividad física regular y un programa de educación que permita al paciente conocer su enfermedad y actuar frente a las medidas anteriores.

En numerosos países, gran parte de estas actuaciones no son posibles y, además, para muchos niños y adolescentes la enfermedad supone una carga emocional difícil de manejar. Todo ello hace que en ocasiones la adherencia de por vida al plan terapéutico no sea la adecuada, lo que conduce a una progresión más rápida de las graves complicaciones de la enfermedad (retinopatía y ceguera, trastornos cardiovasculares, pie diabético, nefropatía y daño de los nervios periféricos o neuropatía) y a una disminución de la calidad y la esperanza de vida.

Por consiguiente, para los pacientes con DM1, la vida es una lucha constante para mantener lo más estable posible sus valores de glucemia, con el fin de retrasar al máximo la aparición y evolución de las complicaciones de la enfermedad.

Hoy día parece cada vez más evidente que la curación de la DM1 probablemente exigirá utilizar distintas estrategias al mismo tiempo. La inmunoterapia y la terapia celular podrían abrir una nueva etapa en el tratamiento de la enfermedad.

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