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1 de Enero de 2017
Biología

Órganos humanos fabricados dentro de animales

Se están dando los primeros pasos hacia la creación de partes del cuerpo humano en el interior de cerdos, vacas y otros animales.

PETER HORVATH

En síntesis

Los biólogos están tratando de hallar la forma de hacer crecer órganos humanos en el interior de animales, como los cerdos, utilizando los últimos avances de las técnicas basadas en células madre. Tal logro podría reducir de forma espectacular la actual escasez de órganos para trasplantes.

La idea consiste en obtener células madre humanas e implantarlas, en las condiciones apropiadas, en embriones porcinos especialmente preparados de modo que el organismo resultante, denominado quimera, dé lugar a un animal con un páncreas, riñones, u otros órganos humanos.

Si los experimentos preliminares tienen éxito y los investigadores obtienen los permisos reguladores necesarios de las autoridades locales y nacionales, el objetivo consiste en dejar desarrollar del todo las quimeras (durante unos cuatro meses en el caso de los cerdos) para ver si generan órganos humanos que puedan trasplantarse.

Cada año, decenas de miles de personas en todo el mundo reciben órganos trasplantados. Aunque los conocimientos médicos sobre el trasplante han aumentado con rapidez, el número de donaciones de órganos se ha quedado a la zaga. Es difícil obtener las cifras globales, pero cada día una media de 16 personas en Europa y 22 en Estados Unidos mueren a la espera de un corazón, un hígado u otro órgano de repuesto. Además, la diferencia entre el número de personas que necesita un nuevo órgano y el de órganos disponibles para la donación sigue creciendo.

Una forma de paliar esa carencia consistiría en producir en el laboratorio órganos destinados al trasplante. Hace pocos años se creía que podría lograrse tal objetivo mediante el empleo de células madre, que pueden dar lugar a distintos tipos de tejidos, y de un soporte artificial sobre el que se formara el nuevo órgano. Sin embargo, los investigadores han hallado obstáculos a la hora de dirigir el desarrollo de las células madre de modo que produzcan un órgano humano totalmente funcional. Los estudios continúan en esta línea, pero el progreso ha sido muy lento.

Un pequeño pero creciente número de investigadores, entre los que me incluyo, creemos que podría existir otra estrategia: dejar que la naturaleza se encargue del trabajo difícil. La evolución ya ha creado un refinado proceso para convertir un puñado de células idénticas en cualquiera de los órganos y tejidos especializados que se necesitan para construir un organismo complejo entero, ya sea un ratón o un ser humano. Esta obra, plagada de virtuosismo, tiene lugar durante las semanas y meses que trascurren a medida que un óvulo fecundado da lugar a un embrión que crece y, sin tener que depender de ningún soporte artificial, se desarrolla hasta convertirse en un animal adulto con corazón, pulmones, riñones y otros tejidos perfectamente formados. Creemos que es posible hallar el modo de producir órganos a partir de animales, como el cerdo, que podrían destinarse a las personas.

Por supuesto, un corazón de cerdo normal no resultaría muy útil para alguien que necesitara un trasplante. Para empezar, nuestro sistema inmunitario rechazaría de forma abrumadora un implante directo de otra especie. (Las válvulas del corazón porcino pueden sustituir al tejido humano, pero solo después de haber sido sometidas a un tratamiento químico que evita esta reacción inmunitaria, un proceso que desbarataría el funcionamiento de un órgano complejo.) Algunos expertos opinamos que sería posible hacer crecer órganos humanos, compuestos total o casi totalmente por células humanas, en animales como cerdos o vacas. El animal resultante sería una quimera (una criatura en la que se combinan partes de dos especies), como el mítico grifo, que tiene la cabeza y las alas de un águila y el cuerpo de un león. Nuestro sueño consiste en crear una quimera inyectando células madre humanas en embriones animales escrupulosamente preparados, de modo que cuando se conviertan en adultos contengan algunos órganos formados por completo por células humanas. Tras sacrificar el animal, estaríamos en condiciones de aprovechar el corazón, el hígado o los riñones formados por células humanas y ofrecérselo a una persona que necesitara un trasplante.

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