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  • Abril 2018Nº 34

Nuevos métodos

Cursos en línea masivos y abiertos

Una mirada al interior de un osado experimento para llevar instrucción de máximo nivel a los lugares más menesterosos del planeta.

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Tujiza Uwituze puso todo su empeño y logró quedar entre las primeras del curso en su escuela secundaria de Ruanda. Pero su formación, según las normas internacionales, resultaba endeble. Le habían hecho memorizar y regurgitar datos y más datos; en su escuela no tenía acceso a ningún ordenador. El inglés de Uwituze es deficiente; sus conocimientos de informática, rudimentarios. Vive en Kigali con un tío abuelo y ha conseguido ahorrar unos 60 euros. A pesar del esfuerzo e intenso deseo de salir adelante, sus sueños no están a su alcance. O tal vez sí, gracias a un proyecto innovador que podría cambiar por completo su vida.

El propósito del experimento, llamado Kepler y dirigido por Generación Ruanda, una pequeña organización filantrópica, consiste en utilizar cursos en línea masivos y abiertos (massive open online courses, MOOC) para proporcionar enseñanzas de máximo nivel a jóvenes ruandeses nacidos en torno a 1994, el año del genocidio. El primer ensayo comenzó en marzo, con un curso piloto titulado «Pensamiento crítico sobre problemas globales», ofrecido por la Universidad de Edimburgo. Una docena de estudiantes presenciaron las lecciones en vídeo, descargadas desde una plataforma MOOC, y asistieron a seminarios y a sesiones de formación en un aula de Kigali, con el apoyo, en persona, de un docente, una forma de enseñanza llamada aprendizaje mixto (blended learning).

Para una estudiante como Uwituze, que era un bebé en 1994, cuando los hutus masacraron a unos 800.000 tutsis y hutus simpatizantes de estos, se trataba de una oportunidad extraordinaria. Su familia tuvo que huir: primero a Burundi, después a Tanzania, y por fin, a Kenia. «Perdimos el dinero, la casa, lo perdimos todo», explica. Tras años de continua mudanza, tan solo había recibido una escasa escolarización. Regresó a Ruanda con 14 años y se graduó en secundaria el pasado noviembre. La matrícula anual de las universidades públicas ruandesas ronda unos 1200 euros —más de lo que la familia de Uwituze se puede permitir— para unas enseñanzas de pobre calidad. Su madre está en paro y Uwituze tiene tres hermanos menores que buscan sostén en ella. Al ser rechazada por una organización que ayuda a los estudiantes ruandeses a buscar becas en universidades estadounidenses, un funcionario de ese grupo le sugirió que solicitase participar en Kepler; Uwituze fue una de los 15 estudiantes invitados al curso piloto, concebido para ensayar el formato MOOC. Después solicitó entrar en una clase más numerosa que iniciará un currículo MOOC completo el próximo otoño.

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