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1 de Septiembre de 1988
Sistemas complejos

La complejidad, cuantificada

Se ha propuesto la profundidad termodinámica como medida de la complejidad de los sistemas, tales como los objetos y procesos físicos.

[iStock/ Irina-Lobenk]

La mayoría de la gente admitirá que las rosas son más complejas que los gases; pero, ¿cuánto más? ¿Qué son más complejas, las rosas o las moscas del vinagre? En los últimos tiempos se han propuesto varios procedimientos para medir la complejidad de los números, pero ninguna medida de la complejidad de los objetos físicos ha ganado la aceptación general.

Seth Lloyd y Heinz Pagels esbozaron un enfoque prometedor: la profundidad termodinámica, una medida que enlaza complejidad y termodinámica. El parámetro se formuló de tal modo que resulta nulo en los estados totalmente ordenados, como la disposición regular de los átomos del diamante, y en los estados totalmente aleatorios, como las moléculas de los gases. Su valor es elevado en los estados intermedios. Otra premisa: adquirir complejidad no debe resultar un proceso sencillo; verbigracia: dos bacterias no duplican la complejidad de una sola, pues las bacterias generan fácilmente copias de sí mismas.

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