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1 de Diciembre de 2006
Energía

¿Existe un futuro para la energía nuclear?

La viabilidad de la energía nuclear dependerá de un cambio en las premisas energéticas actuales que incorpore criterios éticos en un mundo globalmente amenazado por el cambio climático.

Las reacciones nucleares crean la energía que nos llega del Sol. Emplearlas en la Tierra para generar energía que no procede, ni directa ni indirectamente, del Sol requiere que se pueda garantizar la seguridad del proceso. Se ve aquí una reproducción, a un cuarto de su tamaño real, de un edificio de protección que alberga un rector de fisión en Japón. En los Laboratorios Nacionales Sandia, de Estados Unidos, se sometió a esta estructura de prueba a presiones internas cada vez mayores, hasta que empezó a perder más gas del que se le inyectaba. [Telescopio para la toma de imágenes en el ultravioleta extremo (EIT), NASA (Sol); Randy Montoya, Sandia (réplica edificicio de protección)]

El futuro de la energía nuclear, tanto la basada en la fisión de núcleos pesados como la que podría generarse en el futuro a partir de la fusión de núcleos ligeros, dependerá de las condiciones en que se encaren las necesidades energéticas. En los decenios venideros, la energía eléctrica tendrá un peso decisivo en el crecimiento económico y se multiplicará su demanda. Pero la conformación energética que en concreto tome la sociedad vendrá determinada por premisas que guíen su desarrollo y la financiación de su energía. Aunque las técnicas nucleares constituyen una opción válida y solvente, sólo un cambio radical en las premisas energéticas actuales podría asegurar su permanencia y expansión.

La política energética se enfrenta a una serie de problemas cruciales: la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero, particularmente el CO2, los costes de los combustibles, con una alta volatilidad de los precios del petróleo y el gas, el desequilibrio regional en la dependencia o autoabastecimiento energéticos, las dificultades en el acceso a los recursos, o las fuertes inversiones necesarias para el desarrollo de técnicas más eficientes y menos contaminantes.

Asimismo, el desarrollo energético actual y futuro está condicionado por una serie de factores que posibilitarán el progreso de las técnicas nucleares. En primer lugar, la energía eléctrica será un factor crítico para el crecimiento económico de la sociedad. Hasta finales del siglo pasado el acceso a las fuentes primarias de energía fue un factor determinante para el desarrollo. En adelante, el impacto que la energía eléctrica y técnicas asociadas tienen en cualquier actividad de las sociedades modernas vincula el futuro desarrollo social con la explotación de las formas avanzadas de generar energía eléctrica (figura 2).

El suministro energético debe enfrentarse también al problema de la superpoblación urbana. Hoy en día, casi el 40% de la población mundial vive en grandes ciudades. De no cambiar la tendencia, se calcula que en el año 2050 casi el 70% de la población mundial (unos 5600 millones de personas) habitará en poblaciones de diez millones de habitantes o más. Estas megalópolis, presentes sobre todo en países en vías de desarrollo, plantean importantes desafíos al suministro energético. Habrá que optimizar las infraestructuras energéticas (integración de diferentes redes de suministro y distribución de energía, de redes urbanas de transporte, de redes de telecomunicaciones, etc.), implantar sistemas energéticos más limpios, económicos y eficientes, gestionar mejor los residuos, construir edificios energéticamente ecológicos e inteligentes.

Por otra parte, con un nuevo tipo de mercados globalizados la industria energética y eléctrica del futuro se irá estructurando —empieza a hacerlo ya— en compañías que se basarán en mayor medida en sistemas de generación menos centralizados y en microrredes de transmisión de la energía, y se irán abandonando quizá los sistemas integrados tradicionales.

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