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1 de Noviembre de 2017
Salud pública

Trampas antimosquito

Nuevas sustancias atraen y exterminan a los mosquitos transmisores de enfermedades.

GETTY IMAGES

Los mosquitos no son una mera molestia: contagian enfermedades temibles, como el paludismo y el zika, que desatan crisis sanitarias de alcance mundial. Solo en 2015, el paludismo afectó a unos 212 millones de habitantes y acabó con la vida de unos 429.000, la mayoría en el África subsahariana.

Las naciones desarrolladas cuentan con medidas de control contra estos insectos, pero numerosos países en vías de desarrollo no pueden sufragar el coste. «Ahora mismo contamos con pocos métodos para controlar los mosquitos», afirma Edmund Norris, entomólogo en la Universidad Estatal de Iowa. «Necesitamos desarrollar otros nuevos.» ISCA Technologies, en Riverside (California), persigue precisamente eso. Esta empresa afirma haber creado tres métodos sencillos y asequibles para acabar con los mosquitos portadores del paludismo. Se basan en compuestos denominados semioquímicos, como feromonas u otras sustancias que los animales segregan para modificar el comportamiento de otros. Las mezclas de ISCA formuladas con semioquímicos de origen animal y vegetal atraen a las plagas para acabar con ellas mediante insecticidas. Esta estrategia extermina con mayor eficacia los mosquitos puesto que no exige pulverizar grandes cantidades de insecticida en el entorno, asegura el director ejecutivo de ISCA, Agenor Mafra-Neto.

«Esta técnica basada en olores resulta fascinante y parece realmente prometedora», asegura Chelci Squires, entomóloga e investigadora en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. (Como Norris, Squires no está vinculada en modo alguno con ISCA.) Aun así, todavía quedan muchos cabos por atar, advierte, como la posibilidad de que los mosquitos modifiquen su comportamiento para evitar esos semioquímicos.

ISCA ha estado realizando pruebas de laboratorio y ensayos de campo en Tanzania, Brasil y EE.UU. Esperan que esos métodos ayuden algún día a combatir otras enfermedades, como el dengue, la fiebre del Nilo occidental o el zika.

 

«VACA TROYANA»

La mezcla de semioquímicos de ISCA imita el olor humano, que, como no es de extrañar, los mosquitos adoran. El falso perfume se puede verter sobre el ganado vacuno y otros animales de granja, de ahí el apelativo dado por ISCA de «vaca troyana». Atraídos por el olor, los mosquitos se alimentan de los animales empleados como cebo, en lugar de las personas. Si al ganado se le administran productos zoosanitarios que sean tóxicos para los mosquitos (a semejanza de los vermífugos ordinarios), estos morirán al ingerirlos.

 

AROMA EMBRIAGADOR

Esta mezcla de compuestos contiene una feromona que atrae a las hembras adultas, así como un atrayente para las larvas. La idea es pulverizarla, antes de que llueva, sobre los lugares donde suelen criar. Cuando entra en contacto con el agua, libera las feromonas e incita a las hembras a dejar su puesta en las zonas tratadas. Las larvas eclosionan e ingieren el atrayente, que contiene una bacteria viva, Bacillus thuringiensis israelensis. Esta mata las larvas del mosquito pero no es nociva para las abejas, las mariposas ni otros insectos inofensivos.

 

DULCE FINAL

A los mosquitos transmisores de enfermedades les encanta la sangre, pero también necesitan azúcares para sobrevivir. Los especialistas de ISCA buscaron un grupo de semioquímicos de origen vegetal y floral para elaborar una mezcla que oliera como el néctar. La empresa contempla aplicar esa invención sobre los aleros de las viviendas o las tapias y cercados de las aldeas y los pueblos, acompañada de un plaguicida. Los mosquitos acudirían a esas trampas de olor azucarado para comer y hallarían en ellas una muerte dulce.

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