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1 de Noviembre de 2015
Neurología

Alteraciones cerebrales en la esquizofrenia

El cerebro de los pacientes esquizofrénicos presenta anomalías en las estructuras subcorticales.

En el cerebro de los pacientes con esquizofrenia, el hipocampo (amarillo), la amígdala (azul) y el tálamo (verde) presentan un menor volumen en comparación con el de los sujetos sanos. En cambio, el tamaño del pallidum (violeta) es mayor, según se ha podido comprobar mediante imágenes obtenidas por resonancia magnética cerebral. [Cortesía de Roberto Roiz Santiáñez; iStock / Mikomo (cabeza)]

La esquizofrenia es una enfermedad cerebral crónica frecuente: afecta al uno por ciento de la población. Por lo general, debuta a finales de la adolescencia o principios de la edad adulta y con frecuencia se acompaña de discapacidad. En las últimas décadas, numerosas investigaciones se han centrado en la búsqueda de marcadores biológicos cerebrales que permitan diagnosticar y pronosticar su evolución.

La técnica de la resonancia magnética nos permite tener una imagen in vivo muy optimizada de la estructura cerebral cortical y subcortical. La constitución de grandes consorcios internacionales de investigación también ha revolucionado las estrategias en el estudio neurocientífico de las enfermedades mentales. Entre estos se encuentra ENIGMA (del inglés Enhancing NeuroImaging Genetics through Meta-Analysis), en el que participan más de 300 científicos de 185 instituciones y 33 países. Este trabajo conjunto está permitiendo avanzar en el conocimiento de las alteraciones estructurales cerebrales y de los condicionantes genéticos asociados a la esquizofrenia.

Un primer peldaño para entender las causas y la progresión de dicho trastorno radica en conocer y establecer un mapa riguroso de las modificaciones cerebrales asociadas. Distintos grupos de todo el mundo han demostrado que los pacientes esquizofrénicos presentan alteraciones en la estructura de determinadas regiones y tejidos del cerebro desde el comienzo de la enfermedad. Estas anomalías pueden conocerse incluso antes de los primeros síntomas. Sin embargo, hasta ahora el número reducido de probandos había restringido la trascendencia de las investigaciones. Además, los resultados de muestras con pocos participantes pueden presentar imprecisiones a causa de factores externos que influyen en la estructura cerebral (deshidratación, actividad física, alimentación, consumo de drogas, aislamiento social, etcétera).

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