Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Julio de 2016
Psiquiatría

Biomarcadores para diagnosticar la psicosis

Un nuevo estudio abre una vía para categorizar las enfermedades ­mentales a partir de parámetros biológicos.

En la valoración de los afectados de psicosis se evalúan las funciones cognitivas, el procesamiento auditivo y los movimientos oculares, entre otras características. [Getty Images / Radu Bighian / iStock]

Si de pronto siente un dolor torácico agudo, acudirá al médico clínico, quien seguramente pedirá una serie de pruebas para determinar si sus síntomas se deben a una neumonía, a una bronquitis, a una cardiopatía, o a alguna otra causa. Tales análisis no solo permitirán un diagnóstico preciso; también le garantizarán un tratamiento adecuado para curar su enfermedad. En cambio, si sufre un brote psicótico, el proceso para llegar a un diagnóstico será totalmente distinto. De hecho, no podrá contar con muchas opciones.

Por lo general, la mayoría de las personas que presentan un trastorno psicótico se asignan bajo dos categorías: esquizofrenia o trastorno bipolar. La diferencia entre ambas lleva un siglo descrito en los manuales de texto. La esquizofrenia (al inicio denominada «demencia precoz») se asocia con delirios, alucinaciones, ausencia de afecto y un curso crónico. El trastorno bipolar (depresión maníaca) puede entrañar asimismo delirios, alucinaciones y cambios anímicos bruscos. Pero su curso es fluctuante, es decir, se presenta de manera episódica. Estas distinciones pueden resultar menos claras en la sala de urgencias o en la consulta clínica, ya que muchos pacientes no encajan de forma nítida con las descripciones formales. Además, no existen análisis de sangre ni escáneres que permitan diferenciar la esquizofrenia del trastorno bipolar.

Mientras que en la medicina clínica se ha avanzado en la valoración de signos y síntomas, la inexistencia de pruebas diagnósticas equivalentes en la psiquiatría plantea un grave problema. ¿Sufren el mismo trastorno todos los diagnosticados de esquizofrenia? ¿Qué sucede con los pacientes que exhiben rasgos de esquizofrenia y de trastorno bipolar? ¿Identifican estos trastornos, que se diagnostican solo por signos y síntomas, entidades biológicamente distintas o puede ser que existan muchas enfermedades diferentes con un conjunto continuo de signos y síntomas psicóticos? Estas preguntas no son meros academicismos. Como en el caso del dolor torácico, un diagnóstico preciso resulta clave para seleccionar el tratamiento óptimo.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.