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1 de Diciembre de 2001
Astronomía

La vida en el universo

Sólo una parte de nuestra galaxia reúne las condiciones necesarias para albergar formas complejas de vida.

EDWARD BELL Y NASA

En síntesis

¿Qué es lo que un planeta necesita para mantener formas de vida compleja? Los astrónomos se han centrado en la estabilidad del agua superficial; fenómeno este que sólo es posible dentro de cierto intervalo de distancias del planeta a la estrella, es decir, en la zona de habitabilidad circumestelar. Sin embargo, tras los descubrimientos recientes de los planetas extrasolares, los investigadores han comenzado a tomar en cuenta un conjunto más amplio de condiciones.

Idealmente, la estrella y su séquito planetario deberían orbitar a determinada distancia del centro de la galaxia. Si demasiado lejos, la nebulosa en la que la estrella nace carecerá de los elementos pesados que forman los planetas. Si demasiado cerca, las inestabilidades orbitales, las colisiones cometarias y las estrellas que explotan, entre otras adversidades, harán fracasar los ecosistemas en la misma cuna. La posición del Sol es justo la correcta.

De todo lo anterior se desprende que la vida compleja constituye un acontecimiento raro en la galaxia.

En los relatos de fantasía científica, el protagonista acostumbra ser un viajero interestelar que visita lugares exóticos de la Vía Láctea habitados por otros seres inteligentes. Cualquiera que sea el lugar, siempre encuentra una civilización desarrollada. Da lo mismo que sea el centro galáctico, un cúmulo globular, una región de formación estelar, un sistema de estrellas binarias o una estrella enana roja.

Los escritores del género deben en parte el estímulo de su creatividad a los científicos, que persisten en arruinarles la trama. Tenía cierto aire de verosimilitud la presencia de individuos en la Luna, Marte, Venus, Júpiter e incluso en el Sol, pero los marcianos constructores de canales y los oasis frescos del interior solar no lograron resistir la segur de la ciencia. Si los novelistas sitúan ahora más lejos sus fabulaciones, la investigación no se queda atrás. Y ésta se muestra escéptica sobre las posibilidades de vida inteligente en la Vía Láctea. Si la mayor parte del sistema solar resulta hostil para los organismos, lo mismo puede predicarse de la galaxia.

Dentro de un sistema planetario, los astrónomos llaman zona de habitabilidad circumestelar (ZHC) a los lugares idóneos para el desarrollo de la vida. Indica, en general, la región en torno a una estrella donde puede persistir agua líquida en la superficie de un planeta terrestre, al menos durante algunos miles de millones de años. Esta zona tiene forma de anillo, cuyo borde interior representa la máxima proximidad que un planeta puede alcanzar en su órbita alrededor de su estrella sin perder los océanos en el espacio; en el caso más extremo, el efecto invernadero podría retener los océanos en ebullición (así ha ocurrido con Venus). El borde exterior de dicha zona señala la máxima lejanía que un planeta puede ocupar antes de que los océanos se congelen. Los astrónomos estiman el tamaño de la ZHC en torno a una estrella de cualquier masa a partir de principios elementales de física estelar.

 

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