Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Especial
  • Septiembre 2018Nº 37

Física atómica

Enfriamiento y confinamiento de átomos

La presión de radiación de la luz láser frena y enfría los átomos, que quedan luego confinados en un recipiente cuyas "paredes" son campos magnéticos. Los átomos enfriados son ideales para investigar ciertos problemas de la física.

Menear

El estudio de las propiedades intrínsecas de los átomos aislados ha constituido, desde siempre, un campo de investigación científica muy fructífero. A principios de siglo, los avances en este punto condujeron a la formulación de la mecánica cuántica, una de las piedras angulares de la física moderna. Más recientemente, las mediciones precisas de los parámetros atómicos han arrojado luz sobre otras teorías físicas fundamentales, entre las que se cuenta la relatividad.

Los éxitos en el estudio de los sistemas atómicos se han alcanzado conforme aumentaba la capacidad de llevar a cabo mediciones muy precisas. Una comprensión más profunda de la estructura de la materia en su dominio atómico exige que dichas mediciones se lleven a cabo con una exactitud todavía mayor. Por desgracia para nosotros, la finura necesaria no es fácilmente alcanzable: en los sólidos y líquidos no pueden sustraerse de los átomos individuales las influencias de sus vecinos; en los gases, el movimiento térmico al azar dificulta las mediciones de alta precisión.

La necesidad siempre actual de llevar a cabo mediciones cada vez más precisas ha conducido al desarrollo de numerosas técnicas con el fin de superar los efectos del movimiento térmico. Para llevar a cabo las mediciones más exigentes no basta con reducir los efectos provocados por la agitación térmica; en última instancia, se impone reducir el propio movimiento térmico. Los métodos desarrollados a lo largo de estos últimos años ponen a nuestro alcance los medios necesarios. Podemos enfriar los átomos enviando directamente sobre ellos un haz de luz láser. La presión de radiación que ejerce la luz láser sobre los átomos se puede emplear contra ellos y menguar, así, su velocidad. Una vez enfriados, los átomos pueden atraparse o confinarse en una región limitada del espacio. En nuestro laboratorio los confinamos en un recipiente cuyas "paredes" eran campos electromagnéticos, no sustancias materiales.

Puede conseguir el artículo en: