Asociaciones galácticas

¿Por qué los agujeros negros gigantes y los brotes de estrellas, dos fenómenos que parecen tener muy poco en común, van con frecuencia juntos?

NASA/CXC/GERALD CECIL UNIVERSIDAD DE CAROLINA DEL NORTE

En síntesis

Los dos fenómenos más energéticos en las galaxias son los núcleos galácticos activos (AGN) y los brotes de formación estelar. Los primeros son fuentes concentradas e intensas de luz; posiblemente, materia que está cayendo hacia un agujero negro supermasivo. Los cuásares constituyen el mejor ejemplo conocido de AGN. Los brotes son episodios de formación de estrellas a un ritmo rapidísimo.

Se suponía que los AGN y los brotes, normalmente separados por vastas distancias, no tenían nada que ver entre sí. Pero ahora se sabe que se trata de dos fenómenos vinculados entre sí.

¿Es el AGN la causa del brote? ¿O viceversa? ¿Resultan de un tercer proceso ambos fenómenos? De la respuesta dependerá que se comprenda la evolución de las galaxias.

Los agujeros negros son las máquinas de destrucción más eficientes que se conocen. Su gravedad tan intensa es un billete de ida al olvido; dentro guardan lo desconocido, de donde nada regresa. Los vemos sólo porque la materia que se acumula a su alrededor se calienta, en su caída en espiral hacia el agujero, hasta alcanzar una temperatura de millones de grados, con el intenso brillo consiguiente. Parte de la energía cinética y del momento se transfieren a un chorro de partículas, que fluye hacia el exterior a velocidades próximas a la de la luz. Se atribuyen a agujeros negros de tamaños variados unas u otras de las erupciones de radiación y plasma que se observan por el cosmos.

Sin embargo, los agujeros negros no son todopoderosos. Incluso los del centro de muchas galaxias, los agujeros negros supermasivos, son insignificantes conforme a una vara de medir cósmica. Sólo contienen un pequeño porcentaje de la masa total de la galaxia y su gravedad está muy concentrada. Por ello, se pensaba que los agujeros supermasivos, no digamos ya los que no fuesen tan grandes, apenas ejercerían efecto alguno más allá de sus alrededores. La formación de estrellas en otros confines de la galaxia marcharía al son de una trompeta diferente.

Así, el descubrimiento, en los últimos diez años, de que la actividad de los agujeros negros y la formación estelar se hallan ligadas supuso una verdadera sorpresa. Muchas galaxias donde los agujeros negros absorben materia con avidez y generan un "núcleo de galaxia activa" (o AGN), conocen a la vez un "brote de formación estelar", es decir, un episodio de nacimiento de estrellas a ritmo muy vivo. ¿Cómo puede haber una ligazón entre dos procesos que parecen tan desligados?

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.