La meditación refuerza la mente

Ciencia y espiritualidad figuraban por tradición en polos opuestos. Pero desde hace pocos años, los científicos ahondan en los beneficios que la meditación aporta al cerebro, entre ellos, la mejora de la concentración y la atención.

Virtudes budistas, como el recogimiento y el sosiego, cuentan con numerosos ­seguidores, también en Occidente. [VISUM / PANOS PICTURES]

En síntesis

Meditar con regularidad influye en la actividad neuronal.

La contemplación modifica, sobre todo, las redes de la percepción y la atención, así como del control emocional.

Ejercicios de meditación concretos fortalecen, además, áreas del cerebro que transmiten empatía y compasión.

Monjes budistas enfundados en túnicas anaranjadas ocupan las sillas de un moderno laboratorio. Sus cabezas se hallan cubiertas por unos gorros de los que surgen manojos de cables, cuyos extremos, a su vez, se conectan a caros y complejos aparatos de medición. Científicos en bata blanca se mantienen atentos. ¿Qué secreto alberga la bóveda craneal de estos individuos expertos en el arte de la meditación?

La respuesta es tan sencilla como sorprendente: el cerebro de los voluntarios budistas funciona de forma distinta y presenta una construcción diferente si se compara con el encéfalo de personas que no se han ejercitado durante años en la autodisciplina corporal y el perfeccio­namiento espiritual. Neurocientíficos de Europa y de Estados Unidos investigan desde hace unos pocos años los efectos neurobiológicos de una técnica cuya popularidad en las sociedades occidentales va en aumento: la meditación.

Bajo el concepto de meditación se engloban ejercicios y modos de vida cultivados y perfeccionados durante siglos en el este de Asia. Dentro de esa variedad espiritual, la tradición budista aparece como la más popular, por lo que la ciencia occidental ha fijado su vista en ella. Además, gran parte de su sabiduría es fácilmente comprensible por europeos y estadounidenses. Puesto que muchos monjes budistas se interesan por las cuestiones prácticas de la vida, aceptan colaborar con los científicos.

La investigación en torno a la meditación se ha concentrado hasta ahora en dos ámbitos principales, a saber, la atención y el manejo de las emociones. Así, la contemplación interior parece beneficiar a la concentración visual. Con el fin de ahondar en este punto, los investigadores echan mano de un fenómeno descubierto en 1992 por la psicóloga Jane Raymund junto a sus colaboradores de la Universidad de Bangor, el parpadeo de la atención. En los estudios ya clásicos de Raymund, los participantes veían en una pantalla una sucesión rapidísima de letras entre las cuales, de vez en cuando, aparecían números. Por norma general, los probandos no presentaban problemas para descubrir las cifras, si bien es cierto que solo lo conseguían cuando estas no se sucedían con excesiva rapidez. Mas, si el espacio de tiempo entre la aparición de dos números no alcanzaba a durar medio segundo, la última de las dos cifras solía escaparse de la atención de los sujetos.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.