Aprendizaje de idiomas extranjeros

Se admitió durante largo tiempo que el aprendizaje de varios idiomas en la infancia sumiría en un caos el cerebro de los escolares. Nada más alejado de la verdad. Si los niños se sumergen a la vez en varios idiomas, suelen aprender antes.

DPA

Todavía en los años ochenta creíase que el estudio de dos idiomas a la vez constituía una pérdida de tiempo, cuando no un disparate. Varios idiomas a un tiempo —rezaba la tesis establecida— sumían al alumno en el caos. Sufrirían las típicas interferencias entre una y otra lengua, ejemplificadas en frases tortuosas del estilo de "When do I become my beefsteak?"

Por precaución, se separa cuidadosamente en la escuela la enseñanza de lenguas extranjeras. En la clase de francés o de inglés se evita la lengua materna y también “excursiones” a otras lenguas extranjeras. Desde la perspectiva de otras culturas, este purismo lingüístico produce una impresión grotesca. Uno de mis alumnos de doctorado procede de Burkina Faso. En su tierra empleaba hasta ocho lenguas: en la escuela, en la calle, en la familia, con los vecinos de la derecha y con los de la izquierda; dependiendo de con quién tenía que tratar, pasaba de un idioma a otro. Algo natural para muchas personas en Africa.

Parece, pues, deseable un trato distendido con el multilingüismo. Al fi n y al cabo, sólo en la Unión Europea (UE) existen unas 60 lenguas. La UE trabaja con 20 lenguas ofi ciales. Fomentar el multilingüismo constituye una de sus demandas desde el “libro blanco de 1995”. En Alemania se pide a los pedagogos que desarrollen ideas operativas sobre el aprendizaje de idiomas, para salir de los puestos de vergonzantes del informe sobre rendimiento escolar.

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