Aprendizaje de una lengua extranjera

A pesar de todas las promesas de los nuevos métodos de aprendizaje, ningún experto cree que podamos asimilar un idioma sin esfuerzo.

Fotolia / Andrey Kiselev

¿Conoce usted esa sensación? Tener que decir algo en inglés y sentirse como alguien que va a trompicones de error en error. Inseguridad en la gramática y miedo a cometer faltas amargan a muchos el hablar en una lengua extranjera. Ni siquiera tras años de clases y más clases nada parece mejorar.

Ha llegado la hora de cambiar las cosas. Torres más altas han caído y ha de superarse la barrera de aprender otra lengua. Sólo hay que coger el toro por los cuernos: abandonar los viejos métodos y hacer el aprendizaje más vital. Tal es, en último término, el mensaje que se transmite tanto en los métodos de autoestudio como en los prospectos de las escuelas de idiomas privadas. Y lo mejor de todo: se acabó el empollar. Del cuadernillo de vocabulario se puede prescindir tranquilamente. Y la idea suena plausible, pues los niños que crecen en un país extranjero se apropian de la lengua de su entorno fácilmente en el patio del colegio. Los progresos en psicología y lingüística podrían ayudar a transferir estos mecanismos de aprendizaje al mundo de los adultos. Detrás de todo ello se encuentra no sólo la promoción de ventas que busca atraer alumnos con el cebo de que se van a poder librar de la molestia de tener que empollar gramática durante interminables horas. También los expertos postulan que se debe cambiar

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