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La diabrótica, la plaga que asola los maizales

Los expertos temen que las nuevas técnicas de ingeniería genética destinadas a combatir el insecto pierdan pronto su eficacia.

Las larvas de la diabrótica devoran las raíces del maíz y provocan la pérdida de miles de hectáreas de este valioso cultivo. [PATRICK CAVAN BROWN]

En síntesis

El escarabajo fitófago más costoso para la economía de EE.UU. se las ingenia para burlar los plaguicidas diseñados para proteger el maíz, un cultivo cuyas ventas anuales ascienden a 50.000 millones de dólares solo en ese país.

La última estrategia concebida, creación de Monsanto, consiste en insertar en el cereal moléculas que reconozcan genes específicos de la diabrótica y provoquen su muerte.

Pero los expertos aseguran que el verdadero problema radica en la naturaleza misma de los vastos monocultivos, que brindan a las plagas la oportunidad de adaptarse y sobrevivir.

A pesar de su nombre, no hay nada en Piper City que evoque una ciudad. Este pueblo del estado de Illinois luce una silueta jalonada por altos silos de grano, un minúsculo entramado de casas con techos a dos aguas y, en pocas manzanas, campos que se pierden hasta el horizonte: maíz, soja, maíz, soja, maíz, maíz y, de nuevo, maíz, perfectamente nivelados y cuadriculados, sin árboles, ni ganado, ni setos, ni terrenos en baldío. A finales de agosto de 2013, Joseph Spencer condujo por una carretera local flanqueada por maizales al noroeste de Piper City hasta que su GPS le indicó que girara para enfilar un camino de grava. Entomólogo especialista en insectos agrícolas, iba en busca de un agricultor llamado Scott Wyllie.

En los años de bonanza, el maíz que crece en torno a Piper City y en otros lugares es tan uniforme y predecible como cualquier artefacto salido de una cadena de montaje: las plantas crecen equidistantes hasta alcanzar idéntica altura. El maíz de Wyllie, en cambio, parecía haber adquirido personalidad propia. Los tallos se habían retorcido como el cuello de un cisne. Se podían arrancar del suelo con un tirón de mano; las raíces blancas estaban roídas y parduscas, como los dientes cariados. Los ápices de algunas plantas se habían doblado por su propio peso. Y en el aire pululaba una nube de escarabajos negriamarillos, del tamaño de granos. Amontonados sobre las hojas, se apareaban y defecaban en ellas mientras devoraban las barbas (los estigmas de la planta). Spencer tuvo que cerrar la boca para no tragar ninguno.

Los escarabajos pertenecían a la especie denominada diabrótica occidental del maíz, y sus larvas habían devorado las raíces del cereal de Wyllie hasta matarlo. Este productor, que cultiva 400 hectáreas, le dijo que había seguido todos los consejos preceptivos para combatir la plaga: había rotado el cultivo del maíz con el de soja en años alternos para dejar sin alimento a las larvas y había sembrado semillas de una variedad genéticamente modificada que segrega una proteína mortífera para las voraces crías. Pero ese día, Spencer pudo contemplar a pie de campo cómo esas estrategias —las más reputadas en la lucha contra la plaga— habían fracasado. Recuerda que un escalofrío le recorrió la espalda y pensó: «Estoy ante la peor situación imaginable». Este especialista ha dedicado la mayor parte de su carrera profesional al estudio del comportamiento de este coleóptero crisomélido en el Instituto de Historia Natural de Illinois (INHS), situado en la universidad de ese estado en Urbana-Champaign. Y era plenamente consciente de que aquel enjambre que revoloteaba a su alrededor podía traer más que problemas, no solo para los cultivos de Wyllie sino para todo el cinturón del maíz del Medio Oeste de Estados Unidos.

La diabrótica occidental (Diabrotica virgifera virgifera), también conocida como crisomela del maíz, gusano de la raíz del maíz o alfilerillo, es la plaga más costosa para la agricultura del país. Se la ha apodado billion-dollar bug («el bicho de los mil millones de dólares»), aunque en realidad probablemente le cueste a EE.UU. casi el doble de esa suma cada año. El ciclo vital de este escarabajo transcurre en el maíz, que es, de largo, el principal cultivo nacional. A menudo, la superficie cultivada supera los 32 millones de hectáreas, en ocasiones incluso más; el importe anual de las ventas asciende a 50.000 millones de dólares. Los agricultores gastan cientos de millones en productos fitosanitarios, semillas y mano de obra en la lucha contra esta plaga. Y las empresas agrícolas invierten cientos de millones en la creación de productos destinados a ese fin.

Este artículo incluye

La amenaza de la diabrótica en España

    • Xavier Pons

La plaga, llegada a Europa hacia los años ochenta, se está extendiendo con gran rapidez y parece inevitable que alcance nuestro país.

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