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1 de Mayo de 2015
Psicología

Claves para un buen arbitraje

Numerosos factores influyen en las decisiones que los árbitros de fútbol toman durante un partido. En la actualidad se investigan métodos de entrenamiento para aumentar las capacidades de juicio de los colegiados.

A menudo, los árbitros deben justificarse por decisiones que han tomado en un abrir y cerrar de ojos [DREAMSTIME /MAXI SPORTS]

En síntesis

Según los psicólogos, las valoraciones de los árbitros de fútbol sufren distorsiones sistemáticas.

El ruido procedente de las gradas, las camisetas de color negro y los jugadores de estatura alta favorecen las decisiones erróneas.

Mediante un entre­namiento por ordenador, los árbitros pueden mejorar su imparcialidad.

Los árbitros de fútbol pueden considerarse tan atletas como los futbolistas: de media corren tanto como los jugadores, con el añadido de que deben tomar decisiones rápidas y acertadas a plena carrera. Sin embargo, con frecuencia se les increpa y critica, en lugar de aplaudir su trabajo.

La psicología ha analizado la labor arbitral también desde ese lado de la moneda: la mayoría de las investigaciones se han centrado en esclarecer de forma sistemática los errores de arbitraje y sus causas. Hasta ahora. En los últimos años, los psicólogos del deporte enfocan el estudio de la labor de los árbitros desde el otro lado, es decir, buscan describir las habilidades de los colegiados con el fin desarrollar programas de entrenamiento que les ayuden a aumentar esas competencias.

A menudo, las personas debemos tomar decisiones sin disponer de toda la información relevante o sin tener el tiempo suficiente para procesarla de manera adecuada. No obstante, con frecuencia esas resoluciones bajo condiciones difíciles resultan acertadas gracias a estrategias rápidas y simplificadoras, los atajos heurísticos, según describieron en 1973 el psicólogo galardonado con el premio Nobel Daniel Kahneman y su colaborador Amos Tversky (1937-1996) [véase «Psicología de las preferencias», por D. Kahneman y Amos Tversky; Investigación y Ciencia, marzo de 1982]. Los atajos heurísticos albergan, sin embargo, un peligro: las distorsiones sistemáticas en los juicios. La mayoría de esos sesgos se producen cuando en las decisiones recurrimos a informaciones que resultan irrelevantes en esos momentos, sin percatarnos de ello. Numerosos errores arbitrales también suceden por ese motivo.

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