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1 de Septiembre de 2009
Farmacología

Nuevas tácticas contra bacterias resistentes

Se están aplicando enfoques y técnicas de nuevo cuño en la búsqueda de nuevos antibióticos.

PETER Y MARIA HOEY

En síntesis

Hay bacterias que desarrollan resistencia contra los antibióticos a una velocidad superior a la de creación o descubrimiento de nuevos fármacos.

Para solucionar el problema, se están adoptando estrategias novedosas; entre otras, la exploración de ambientes exóticos y el análisis de genomas microbianos.

Ciertos métodos nuevos y específicos contra microorganismos y fármacos que inutilizan el patógeno sin matarlo podrían eludir o frenar una espiral de progresiva resistencia.

"Superbicho ataca". Parece el título de una película infantil de terror. Se trata, en realidad, de un titular del New York Post del 26 de octubre de 2007. Doce días antes, había muerto en Brooklyn un chico de 12 años, tras herirse jugando al baloncesto, infectado por una cepa de la bacteria Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM), uno de los fármacos más potentes del arsenal antibiótico actual.

Diez años atrás, la posibilidad de que una persona sana contrajese una infección bacteriana letal se hubiera considerado remota. Pero en nuestros días se ha hecho realidad. En 2007, un equipo dirigido por Monina Klevens, de los Centros estadounidenses de Prevención y Control de Enfermedades, informaba que la cepa SARM era responsable de 19.000 muertes al año en los EE.UU., mortandad superior a la causada por el sida. La cifra resulta especialmente alarmante debido a que un 20 por ciento de quienes contraen infecciones no localizadas de SARM fallecen por esa causa; asimismo, un número cada vez mayor de las víctimas son personas jóvenes y sanas que contraen la infección durante sus actividades cotidianas. El problema estuvo otrora limitado a hospitales y residencias de ancianos, donde muchas personas eran vulnerables en razón de su debilitado sistema inmunitario. A los que sobreviven al SARM, les sale también caro: un enfermo que lo contraiga mientras se encuentra hospitalizado permanece ingresado 10 días más por término medio, a un coste de unos 25.000 o 30.000 euros.

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