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Geología e historia

Megaterremoto en el Valle de Cachemira

Las magnitudes que se atribuyen a seísmos del pasado presagian grandes sacudidas en este idílico valle.

PAULE BRONSTEIN/GETTY IMAGES

En síntesis

Crónicas del siglo XVI describen las consecuencias de un terremoto, con sus réplicas, que afectó al Valle de Cachemira en 1555. Hablan de un pueblo que quedó enterrado por un corrimiento de tierras y de dos poblaciones que cambiaron de orilla en un río (debió de tratarse de una falla, no de una genuina traslación).

El Templo del Sol deMartanda, en cambio, aguantó la embestida gracias a estar construido con sillares sobre roca más firme, a unos metros de altura sobre el valle.

Aquel terremoto no llegó a la magnitud 8. Es de temer que se desencadene un megaterremoto que sobrepase esa intensidad para aliviar las tensiones que el empuje del subcontinente indio contra la placa euroasiática ha venido acumulando.

Rodeado de montañas por todas partes, el Valle de Cachemira, en India, ha sido, durante milenios, bendecido y maldecido a la vez por su geografía y su geología. Las cordilleras del Himalaya y el Pir Pinjal han proporcionado a los cachemires una fuente inagotable de agua para el riego de sus fértiles suelos. Los invasores potenciales han tenido que vérselas con una geografía que les oponía unas líneas de defensa casi inexpugnables. Sin embargo, las enormes fuerzas que alzan a estas montañas suponen un auténtico y presente peligro para el idílico valle. Como el subcontinente indio sigue empujando hacia el norte, la tensión no deja de acumularse en enormes fallas a lo largo del arco del Himalaya. Esa tensión se liberó en un segmento no muy grande de falla en otoño de 2005. Murieron más de 80.000 personas cuando el seísmo de Muzaffarabad, de una magnitud de 7,6, sacudió la Cachemira pakistaní y redujo casas, e incluso laderas enteras, a escombros.

El propio Valle de Cachemira ha sido castigado por numerosos terremotos, moderados y violentos, a lo largo de su historia. La arquitectura tradicional de la región presenta dos estilos básicos de construcción: el taq, que emplea muros de albañilería y maderos horizontales insertos en las paredes de cada planta para unirlas al suelo; y el dhajji-dewari, que utiliza un entramado de madera relleno de albañilería (véase la figura 3). El uso de elementos estructurales de madera proporciona un sorprendente grado de resistencia a las sacudidas sísmicas. A finales del siglo XVI, Abdul Fazl, filósofo e historiador de la corte de Akbar, escribió: "Por la abundancia de madera y los terremotos constantes, no se construyen casas de piedra o de ladrillo".

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