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Actualidad científica

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  • Junio 2015Nº 9

Medicina

Pasado, presente y futuro de las vacunas

Los conocimientos modernos sobre el sistema inmunitario han reavivado el interés por añadir ingredientes que permitan mejorar antiguas vacunas y crear otras nuevas.

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Pensar en los defectos congénitos que provoca la rubeola, en las hileras de pulmones de acero ocupadas por niños lisiados a causa de la polio o en el terrible sonido de un bebé luchando contra la tos ferina todavía provoca pavor entre quienes han conocido de primera mano el daño infligido por estas y otras enfermedades que pueden evitarse mediante vacunas. Afortunadamente, dichos azotes resultan punto menos que desconocidos para las generaciones actuales, que han tenido acceso a las vacunas durante toda su vida.

Durante más de 200 años, las vacunas han demostrado ser uno de los métodos de prevención de enfermedades infecciosas más exitosos, más económicos y que más vidas ha salvado, sólo por detrás de la potabilización del agua. Las vacunas han salvado de la muerte prematura o de enfermedades paralizantes a millones de personas; en 1979, hicieron posible la erradicación de la viruela a escala global. Hoy en día, los expertos en sanidad prometen eliminar la poliomielitis, el sarampión y, andando el tiempo, hasta la malaria, aunque, como veremos más adelante, para que una vacuna contra la malaria tenga éxito harán falta nuevas estrategias de inmunización.

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