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Actualidad científica

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  • Abril 2016Nº 20

Astrobiología

La búsqueda de vida extraterrestre

La Tierra sigue siendo el único mundo habitado hasta ahora conocido, pero la investigación astronómica nos descubre que en el universo abunda la química de la vida.

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En los últimos decenios el hombre ha comenzado, de forma rigurosa y sistemática, la búsqueda de señales de vida en otros lugares. No se ha encontrado todavía ningún organismo a extramuros de la Tierra, pero hay motivos para mantener la fe. Sondas espaciales han identificado mundos donde la vida pudo otrora haber hallado un asidero, a pesar de que en nuestros días ya no florezca allí. La nave Galileo detectó signos claros de vida al pasar cerca de la Tierra, lo que nos reafirma en que somos capaces de olfatear ciertas formas de vida, cuando menos. Y se siguen acumulando indicios que inducen a pensar que en el universo abundan los sistemas planetarios parecidos al nuestro.

Hasta ahora, la inquisición sobre la búsqueda de vida en otros lugares del sistema solar se ha limitado a abordar el problema desde el punto de vista químico. Los seres humanos, y cualquier otro organismo de la Tierra, constan de agua líquida y moléculas orgánicas. (Las moléculas orgánicas son compuestos que contienen carbono, descontados el dióxido y el monóxido de carbono.) Una estrategia de exploración poco ambiciosa, que buscase condiciones necesarias, ya que no suficientes, podría comenzar por el rastreo de agua líquida y moléculas orgánicas. Tal estrategia pasaría por alto formas de vida que ignoramos, pero eso no significa que seamos incapaces de detectarlas por otros medios. Si una jirafa de bioquímica silícea se hubiera acercado a los Viking posados en Marte, se habría registrado su imagen.

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