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1 de Noviembre de 2015
Historia de la ciencia

Los errores de Einstein

Todos cometemos fallos, pero los del legendario físico resultan particularmente esclarecedores.

JOHN CUNEO

En síntesis

A pesar de su indiscutible genio, en varias ocasiones Einstein fue incapaz de captar el significado de algunas de sus ideas más profundas. Otras veces subestimó la importancia de sus propios hallazgos.

Entre otros errores, Einstein menospreció la importancia del efecto de lente gravitatoria, puso en duda la existencia de las ondas gravitacionales y no supo ver que su teoría predecía un universo dinámico.

Un examen de las equivocaciones de Einstein permite entender el cauce de su pensamiento y ofrece una interesante perspectiva histórica sobre algunas de las ideas más importantes de la cosmología moderna.

Como todos los mortales, Albert Einstein cometió errores. Y al igual que la mayoría de los físicos, en ocasiones también los publicó. La gran parte de nosotros preferiríamos que nuestros deslices cayesen felizmente en el olvido, pero en el caso de Einstein incluso sus equivocaciones son dignas de análisis. Estas no solo ilustran la evolución de su pensamiento, sino la manera en que fue cambiando la visión científica del universo durante su vida. Los errores de Einstein ponen también de manifiesto los retos del descubrimiento científico. A la hora de ampliar las fronteras del conocimiento, resulta difícil saber si las ideas que se escriben sobre un papel corresponden o no a fenómenos reales, y si una idea rompedora conducirá a una compresión más profunda de la naturaleza o acabará disolviéndose sin más.

Con el paso de los años, Einstein, el mismo hombre que redefinió el significado del espacio y el tiempo, subestimó y criticó sus propios descubrimientos con una frecuencia que resulta sorprendente. En la actualidad, tres florecientes áreas de la cosmología se asientan sobre ideas que Einstein juzgó de manera errónea: las lentes gravitatorias, las ondas gravitacionales y la expansión acelerada del universo.


LA LENTE DISTORSIONADA DE EINSTEIN
En el caso de las lentes gravitatorias, el principal fallo del físico alemán fue subestimar una de sus predicciones más famosas: la deflexión de los rayos de luz en presencia de la gravedad. En diciembre de 1936, Einstein publicó en Science un breve artículo titulado «Acción de tipo lente de una estrella debida a la desviación de la luz en el campo gravitatorio». Su nota comenzaba con una candidez imposible de encontrar hoy en un artículo científico: «Hace algún tiempo, R. W. Mandl [un ingeniero checo] me visitó y me pidió que publicase los resultados de un breve cálculo que realicé a petición suya. Esta nota tiene como objetivo cumplir su deseo».

El «breve cálculo» examinaba la posibilidad de una deflexión extrema de la luz por efecto de la gravedad. Para Einstein fue fácil demostrar que, si los rayos de luz procedentes de una fuente lejana pasaban lo suficientemente cerca de un cuerpo muy masivo, se curvarían tanto que podrían incluso converger y producir una imagen aumentada o múltiple de la fuente distante. El resultado sería similar al causado por una lente, razón a la que el fenómeno debe su nombre. Hoy, las lentes gravitatorias se han convertido en una de las herramientas observacionales más importantes de la cosmología, ya que proporcionan un método para deducir la distribución de masa en el universo incluso en aquellos lugares donde la materia no puede verse.

Sin embargo, Einstein no fue consciente ni de la magnitud del efecto ni de su importancia. En su artículo de 1936, concluyó que la multiplicación de imágenes sería tan minúscula que no podría medirse, lo que sin duda explica el tono autoexculpatorio de la introducción del artículo. Técnicamente su conclusión era correcta, pero parece que a Einstein no se le ocurrió pensar que las estrellas nos son los únicos objetos que pueden curvar la trayectoria de los rayos de luz.

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