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1 de Noviembre de 2015
Comportamiento animal

Monos que se automedican

Los colobos rojos comen corteza para curar sus males.

CARLO BAVAGNOLI, GETTY IMAGES

Cuando un mono sufre un resfriado o jaqueca no tiene a su alcance un botiquín del que tomar algún analgésico. ¿Cómo se combaten entonces los resfriados o la tos en el reino animal?

La ecóloga Ria R. Ghai, de la Universidad de Georgia, y sus colaboradores han observado durante cuatro años a una banda de más de un centenar de colobos rojos en el Parque Nacional de Kibale, en Uganda, para averiguar si la selva provee de un equivalente al paracetamol.

Los monos infectados por tricocéfalos (vermes parásitos) pasan más tiempo descansando y menos moviéndose, acicalándose o copulando. También ingieren hasta el doble de corteza de árbol que los individuos sanos, aunque mantienen los mismos horarios de alimentación. Los hallazgos se publicaron en Proceedings of the Royal Society B el pasado septiembre.

El tentempié fibroso podría ayudar a barrer literalmente al intruso del tubo digestivo del simio, pero Ghai sospecha que hay una razón más convincente. Siete de los nueves tipos de árboles y arbustos preferidos por los monos enfermos tienen propiedades antisépticas o analgésicas. Eso hace pensar en que podrían estar medicándose, aunque no pueden descartarse otras posibilidades. Los simios enfermos recurren a las mismas plantas que los lugareños emplean para combatir sus dolencias, entre ellas la parasitosis por tricocéfalos. Y en opinión de la especialista, no parece mera coincidencia.

 

VENENO SANADOR 

Investigadores de la Universidad de Helsinki han anunciado la primera prueba de automedicación en hormigas. Cuando los biólogos expusieron a cientos de hormigas Formica fusca a un hongo nocivo, muchos de los insectos infectados optaron por consumir de un 4 a 6 por ciento de la solución de peróxido de hidrógeno facilitada para el experimento. Las hormigas sanas evitaron la sustancia doméstica, que en dosis pequeñas puede acabar con las infecciones pero por lo demás resulta mortal. Las enfermas que tomaron una parte tuvieron menos posibilidades de sucumbir al hongo. En la naturaleza, tal vez adquieran el compuesto devorando plantas que lo liberan como defensa contra los pulgones.

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