Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Noviembre de 2015
Biotecnología

Ribosomas artificiales

Con la creación de estos orgánulos, las células sintéticas se hallan un paso más cerca de ser una realidad.

THOMAS FUCHS

Cada célula alberga una cuadrilla de «cocineros» que elaboran ingredientes para hacer posible la vida, basada en una vasta panoplia de proteínas. Ahora los científicos han creado un «chef» que cocina las recetas escritas en un ADN artificial para fabricar proteínas nuevas que puedan servir como antibióticos, biocombustible u otras moléculas útiles.

En el orden normal de las cosas, estos chefs, conocidos como ribosomas, están formados por dos piezas de ARN y aminoácidos que trabajan juntas brevemente para sintetizar las proteínas y, tras finalizar la tarea, siguen su camino por separado. El bioingeniero Michael Jewett, de la Universidad del Noroeste, y el biotecnólogo farmacéutico Alexander Mankin, de la Universidad de Illinois en Chicago, decidieron ensayar algo nuevo: engarzar las dos partes de su ribosoma sintético, Ribo-T, de modo tal que siguieran con el mismo juego de instrucciones novedosas. Hasta ahora no se conocía ninguna forma de vida terrestre, ya fuera natural o creada en el laboratorio, que dispusiera de ese ribosoma engarzado.

Resulta que el nuevo chef cocina igual de bien. Ribo-T ha sintetizado sin problemas proteínas verdes fluorescentes. Y bacterias Escherichia coli dotadas únicamente de tales ribosomas vivieron casi tan bien como sus congéneres naturales. Además, las E. coli han transmitido el Ribo-T a sus descendientes. «El artificio nos ayudará a entender mejor el funcionamiento de los ribosomas normales», explica Mankin.

De hecho, el estudio revela algo desconocido hasta ahora: los ribosomas no tienen que ser promiscuos para funcionar. Las dos unidades que se combinan y se separan pueden permanecer unidas permanentemente sin destruir la célula. Además, el ribosoma artificial puede cooperar con otro normal: mientras uno cocina las nuevas proteínas, el otro fabrica a destajo las enzimas necesarias para mantener viva la célula. La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de EE.UU. apoya el trabajo en su objetivo de hallar factorías vivientes de nuevos materiales, desde moléculas medicinales hasta biocombustibles más eficientes.

En los últimos años se han creado pares de bases que solo existen en el laboratorio, cromosomas reorganizados e incluso genomas sintéticos enteros. Hoy el juego de herramientas del biólogo sintético incorpora un ribosoma novedoso, un chef de diseño que cocina nuevos platos con ingredientes originales, como aminoácidos artificiales. Buen provecho.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.