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1 de Abril de 2006
Geofísica

El motor de la dínamo terrestre

Para revelar los secretos del campo magnético de la Tierra, se intenta reproducir con simulaciones numéricas y experimentos sobre modelos de tamaño limitado los fenómenos dinámicos del núcleo terrestre.

Los chinos, en el siglo II, utilizaban la magnetita —un óxido de hierro imanado de forma natural— con fines adivinatorios. Una cuchara de piedra imán, representación de la constelación de la Osa Mayor, situada sobre un ara ritual, determinaba el equilibrio del ying y el yang, las fuerzas enfrentadas en el universo. Después, la brújula se convirtió en algo más prosaico, en un instrumento de orientación, pues una aguja imantada que pueda girar libremente apunta, aproximadamente, en dirección norte.

Sabemos hoy que la brújula tiende a alinearse con las líneas de fuerza del campo magnético de la Tierra. Este último se parece mucho al que presentaría una enorme barra imantada emplazada en el centro del globo. El campo magnético es dipolar: las líneas de fuerza abandonan la superficie por el hemisferio sur, siguen hacia el norte a lo largo de los meridianos y vuelven a sumergirse hacia el interior del planeta en el hemisferio norte (véase la figura 1). Los polos magnéticos se encuentran a una distancia de una decena de grados de los polos geográficos.

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