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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Agosto 1981Nº 59

Física de partículas

La desintegración del protón

Se sabe que el protón tiene una vida media de al menos 10 elevado a 20 veces la edad del universo, pero la teoría indica que quizá no viva eternamente. Si no es inmortal, toda la materia ordinaria acabará por desintegrarse.

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El descubrimiento de la radiactividad por Antoine Henri Becquerel en 1896 rebatió la creencia de que todos los átomos eran permanentes e inmutables. Posteriormente se supo que las partículas energéticas que habían sido detectadas por Becquerel se emitían cuando los núcleos de los átomos de una sustancia radiactiva se desintegraban espontáneamente en otros núcleos atómicos. Aunque interesante, esta inestabilidad nuclear parecía una rareza, una propiedad de sólo ciertos elementos pesados como el uranio y el radio. Se creía que los núcleos de elementos como el hidrógeno y el oxígeno eran absolutamente estables.

Hay ya razones teóricas para sospechar que todos los núcleos atómicos acaban desintegrándose y que, por tanto, toda la materia es, en pequeña medida, radiactiva. En una desintegración de esta clase, uno de los dos tipos de partículas del núcleo atómico, un protón o un neutrón, se transformaría espontáneamente en partículas energéticas muy diferentes de las que constituyen los átomos ordinarios. Hasta el núcleo más ligero, el de hidrógeno, que consta de un simple protón, estaría sujeto a esta desintegración.

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