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  • Investigación y Ciencia
  • Mayo 1999Nº 272

Astronomía

Cambio climático global en Venus

El clima de Venus ha variado a lo largo del tiempo en virtud de las relaciones, recién advertidas, entre actividad tectónica y cambio atmosférico.

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Emergieron a la vez del caldero presolar. La Tierra y Venus presentaban parejo tamaño y composición. Pero siguieron trayectorias evolutivas dispares hasta convertirse en mundos radicalmente diferentes. La temperatura en superficie del planeta gemelar de la Tierra es de unos 460 grados Celsius, suficientes para que las rocas brillen a los ojos de cualquier infortunado representante de la química del carbono que se acercara. Domina un letal efecto invernadero, mantenido por una atmósfera cuyo componente principal es el dióxido de carbono, un aislante eficaz. No hay agua líquida. La presión del aire en superficie centuplica casi la de la Tierra; en muchos aspectos esa envoltura fluida es más océano que atmósfera. Ciñen al planeta nubes de ácido sulfúrico, abastecidas en su química por compuestos gaseosos de azufre más algo de vapor de agua.

Debemos ese cuadro de infierno a una flota de 22 sondas espaciales que han fotografiado, explorado, analizado y pisado Venus en los últimos 37 años. Pero en buena parte de ese período las nubes que ocultan Venus impidieron un reconocimiento completo de la superficie. La idea que la ciencia tenía del planeta permanecía invariable porque se sabía muy poco de los procesos dinámicos, del vulcanismo o la tectónica, que podían haberse dado allí. Las cosas cambiaron con la sonda Magallanes. Desde 1990 hasta 1994, la nave cartografió la superficie entera del planeta con alta resolución, observando a través de las nubes con el radar. Nos mostró un planeta que ha experimentado enormes erupciones volcánicas en el pasado y que, casi con seguridad, sigue activo. A la par que la sonda exploraba la historia tectónica de Venus, las simulaciones por ordenador han tratado de reconstruir los últimos mil millones de años de su historia climática. Un vulcanismo intenso ha inducido una transformación global del clima. A diferencia de cualquier otro planeta conocido, excluida la Tierra, Venus presenta un clima complicado y en evolución.

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