Células asesinas

Integrantes del sistema inmunológico, son capaces de reconocer un objetivo, rodearlo y acoplarse a él. Tras esa unión, segregan una proteína letal que perfora la superficie de la víctima y la mata.

A menudo se compara el sistema inmunológico con un ejército y, a sus células, con soldados. Quizás en ningún caso resulte tan adecuada la analogía como en el de las denominadas células asesinas, o exterminadoras. Su principal misión consiste en localizar y destruir las células del organismo que han perdido el control; por ejemplo, las tumorales o las que han sido infectadas por virus o por algún otro agente foráneo. De antaño se conoce la eficacia con que las células exterminadoras desempeñan su tarea: localizan su objetivo, la célula descontrolada, se pegan a ella y la matan. Todo ello sin lesionar las células sanas del entorno. Quedaban por resolver, sin embargo, cuestiones fundamentales. ¿Cómo actúan? ¿Cuál es exactamente el procedimiento que siguen las células asesinas para matar?

Para algunas de las preguntas empieza ya a tenerse respuesta. Reunida la célula exterminadora con su víctima, aquélla agujerea a cañonazos la superficie de ésta. En concreto, dispara moléculas de una proteína letal, que taladran la membrana superficial de la víctima; por esas perforaciones, la célula pierde líquido y, al poco, muere.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.