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  • Investigación y Ciencia
  • Marzo 1988Nº 138

Física cuántica

Realidad del mundo cuántico

Einstein mantenía que las descripciones mecánico-cuánticas de los sistemas físicos eran incompletas. Determinados experimentos muestran que andaba equivocado y que debe aceptarse la extraña naturaleza del mundo cuántico.

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Vivimos en una época interesante, en la que los resultados experimentales comienzan a dilucidar cuestiones filosóficas. En ningún campo ha sido este fenómeno tan espectacular como en mecánica cuántica. La teoría se ha venido confirmando con largueza desde los años veinte, a medida que sus predicciones sobre los fenómenos atómicos, moleculares, nucleares, ópticos, de estado sólido y de partículas elementales resultaron acertadas. Mas, a pesar de esos éxitos, el carácter singular y contrario a la intuición de la mecánica cuántica hizo que algunos investigadores, Einstein incluido, sostuvieran que las descripciones mecánico-cuánticas de los sistemas físicos eran incompletas y debían completarse. Experimentos recientes indican que tal opinión es, muy probablemente, errónea. Los resultados experimentales revelan, con mayor nitidez que nunca, que vivimos en un extraño "mundo cuántico" que desafía las interpretaciones cómodas del sentido común.

Citemos algunos descubrimientos nuevos que tenemos que empezar a aceptar. El primero consiste en que dos entidades, separadas por varios metros de distancia y que no posean ningún mecanismo para comunicarse entre sí, pueden, a pesar de todo, "entablar relaciones": pueden presentar unas correlaciones sorprendentes en su comportamiento, de suerte que la medición realizada en una de ellas parezca afectar instantáneamente el resultado de la medición de la otra. El fenómeno no admite justificación desde el punto de vista clásico, pero encaja perfectamente en el marco de la mecánica cuántica. Segundo, un fotón, la unidad fundamental de luz, puede comportarse como una partícula o como una onda y persistir en su estado de ambigüedad hasta que se acometa una medición. Si se mide una propiedad corpuscular, el fotón se comporta como una partícula; si se mide una propiedad ondulatoria, lo hará como una onda. Que el fotón sea una onda o una partícula queda indefinido hasta que se especifica el dispositivo experimental. Por último, la idea de indefinición no se restringe, en absoluto, a los dominios atómicos o subatómicos. Los investigadores han descubierto que un sistema macroscópico puede, en determinadas circunstancias, existir en un estado en el que un parámetro macroscópico posea un valor indefinido. Cada uno de estos hechos altera de raíz nuestra manera de percibir el mundo.

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