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Arte con tiza

Un proyecto fotográfico saca a la luz el encanto estético que impregna las pizarras de los matemáticos.

Isoperimetría: El problema de la reina Dido, que se remonta a los antiguos griegos, pregunta lo siguiente: de entre todas las figuras planas con el mismo perímetro, ¿cuál posee la mayor superficie? Como sabían los griegos, la respuesta es el círculo, algo que por fin se demostraría en el siglo XIX. Pero en la geometría no euclídea persiste un problema similar. Gilles Courtois, director de investigación del Instituto de Matemáticas de Jussieu, en París, ha analizado esta cuestión. «Pensábamos que habíamos encontrado un camino hacia la solución», relata. «El esquema era tan sencillo que logramos escribirlo en una pizarra.» Por desgracia, la idea no prosperó y el proyecto sigue siendo un trabajo en curso. [JESSICA WYNNE]

Las matemáticas son hermosas aunque a veces puedan parecer inescrutables. En 2018, la fotógrafa Jessica Wynne se propuso captar ese atractivo y comenzó a fotografiar las pizarras de matemáticos de todo el mundo. «Siempre me ha interesado adentrarme en mundos ajenos a mi ámbito de conocimiento», afirma. Y aunque no alcanzaba a comprender todo lo que representaban esas ecuaciones, eso no le impidió apreciar su valor estético. «Es una sensación similar a la que produce contemplar un cuadro abstracto, pero con el interés añadido de saber que bajo la superficie se esconde un gran significado y la búsqueda de verdades universales.»

Wynne comenzó a sentirse atraída por el mundo de las matemáticas cuando trabó amistad con dos matemáticos que pasaban las vacaciones cerca de donde ella solía veranear, en el cabo Cod. A medida que fue aprendiendo cosas sobre su investigación, halló no pocos paralelismos entre los procesos implicados en las matemáticas y en el arte. «Me sorprendió enormemente ver cómo trabajaban y cuán creativo es lo que hacen», asegura.

Wynne empezó entonces a visitar universidades para conocer a más matemáticos, y en sus pizarras descubrió una asombrosa variedad de estilos. «Algunas eran muy claras, ordenadas y estaban cuidadosamente estudiadas», rememora. «Pero otras no eran más que explosión y caos. Cada pizarra casi parecía el retrato de una persona y dependía de la personalidad del matemático.»

Buena parte de esas fotografías acaban de aparecer recopiladas en el libro Do not erase: Mathematicians and their chalkboards («No borrar: Los matemáticos y sus pizarras»; Princeton University Press, 2021). Wynne quiere ahora continuar con el proyecto, ya que muchos de sus viajes se vieron interrumpidos por la pandemia. Tenía previsto visitar el departamento de matemáticas de la Universidad de Cambridge, pero se enteró de que habían cambiado todas las pizarras de tiza por otras blancas y digitales. «Me atrae sobremanera la naturaleza analógica de las pizarras de tiza», sostiene. «En muchos lugares se estaban deshaciendo de sus viejas pizarras y sentí la necesidad de documentarlo.»

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