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Corales in vitro

El cultivo de células coralinas en el laboratorio revelaría claves sobre su estado de salud.

ALEX MUSTARD, NATURE PICTURE LIBRARY

El estudio de los corales requiere normalmente su observación en vivo en el medio marino o el examen de los tejidos muertos en el laboratorio. Ahora, una nueva investigación ofrece un modo de mantener vivos todos los tipos de células coralinas en un cultivo in vitro durante dos semanas o más, lo que abre nuevas posibilidades experimentales.

Las células de los cnidarios, grupo al que pertenecen los corales y las anémonas de mar, son especialmente difíciles de cultivar. Las células se dañan fácilmente durante la extracción, y los corales albergan microbiomas complejos que cuesta erradicar con antibióticos y que si sobreviven suelen invadir los cultivos celulares [véase «Probióticos para salvar el coral», por Elizabeth Svoboda en este mismo número].

Numerosos cnidarios están amenazados y son esenciales para la salud de los ecosistemas marinos. «Hemos de hacer algo más que dar cuenta de su desaparición», afirma Nikki Traylor-Knowles, bióloga marina de la Universidad de Miami y una de las autoras de un novedoso estudio publicado en Scientific Reports. En él, su equipo detalla el modo de reducir un coral a las células que lo forman y, a continuación, multiplicarlas juntas; sería como cultivar un animal en una placa de Petri.

Los investigadores retocaron un medio habitual de crecimiento (compuesto por agua de mar, productos químicos y antibióticos) para obtener fórmulas óptimas para dos especies de cnidario. Estas fórmulas permiten cultivar a la vez todos los tipos de células de cada especie, sin microbios ni tejidos extraños. La nueva metodología brindará una visibilidad sin precedentes en cuanto a la interacción entre los tipos celulares, asegura Traylor-Knowles, y permitirá experimentos de más entidad sin sacar ni destruir colonias enteras.

Todavía no se conocen todos los tipos de células de los cnidarios, menos aún sus funciones. Estos cultivos podrían mostrarnos cómo responden las diversas células a los factores estresantes, qué tipos son más vulnerables a los problemas de salud y, posiblemente, cuál es el origen de su asombrosa capacidad de regeneración.

En opinión del biólogo molecular Juris Grasis, de la Universidad de California en Merced, que no ha participado en el estudio pero investiga los cnidarios, el trabajo es revolucionario. No oculta que sintió «envidia malsana» cuando conoció el resultado. Destaca que algunas poblaciones de células sobrevivieron hasta 30 días, lo que anticipa la posibilidad de aumentar la reproducción celular en investigaciones futuras. Y, a continuación, Grasis se pregunta: «¿Cómo trasladamos esto a la práctica y restituimos la salud de los corales?»

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